Eduardo Galeano y las venas abiertas de la izquierda latinoamericana
Luis Cino Álvarez
17 de junio de 2014
La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – A veces yo mismo me asombro de mi
resistencia, también como lector: hace casi tres años releí "Las venas
abiertas de América Latina", de Eduardo Galeano. Y digo más: treinta y
tantos años después, disfruté más el libro –quiero decir, el aspecto
literario, no el ideológico– que la primera vez.
Hablaba de mi resistencia porque con la relectura –¿la tercera? – del
libro que ha sido la Biblia de la izquierda latinoamericana en los
últimos 40 años, conseguí algo que a estas alturas ya no puede hacer ni
su propio autor, según acaba de confesar.
"No sería capaz de leer el libro de nuevo, esa prosa de izquierda
tradicional es pesadísima, mi físico no aguantaría, tendrían que
ingresarme", dijo Galeano en una entrevista que concedió en Brasil, por
donde andaba, en una feria del libro y preparándose para comentar el
Mundial por Telesur, a la par de Diego Armando Maradona, otro zoquete a
la zurda.
Escrito a inicios de los años 70, "Las venas abiertas de América Latina"
contribuyó tanto como los informes de la CEPAL y los discursos de Fidel
Castro, a conformar la percepción de una realidad demasiado compleja y
cambiante para circunscribirla a la teoría de la dependencia, el
anti-imperialismo y el mesianismo revolucionario.
Recordemos que un ejemplar del libro de Galeano fue obsequiado
personalmente por Hugo Chávez a Barack Obama durante la Cumbre de las
Américas celebrada en Isla Margarita.
Las interpretaciones que hacía Galeano en dicho libro de la historia
latinoamericana, aunque no carentes de bastantes buenas razones, eran
ideológicamente muy interesadas.
En la búsqueda de legitimidades históricas para el presente, Galeano
incurría en manipulaciones, siempre a contracorriente de la historia
oficial, con sus próceres de bronce, su bestiario, mitos y excomuniones.
Ahora, el escritor uruguayo lamenta, además de la retórica desgastada
por el uso y el abuso, no haber estado entonces dotado de un mejor
bagaje económico para lanzarse a tamaña empresa.
Después de todo, la culpa es más de sus lectores que del autor. Galeano,
sin dudas un excelente escritor, ha reconocido muchas veces que no es un
especialista. Ha confesado que escribió sobre historia y economía
política en "Las venas abiertas de América Latina" como si se tratase de
una novela de piratas. Un modo algo aventurado de proceder cuando se
trata de explicar a un público no especializado, pero agobiado de
problemas y ávido de soluciones, por qué América Latina parece ser una
región condenada a la humillación y la pobreza.
El libro cayó en el lugar y el momento justo. Galeano explicó alguna
vez: "Lo que uno escribe puede cobrar sentido colectivo cuando de alguna
manera coincide con la necesidad social de respuesta".
Galeano considera que la veneración por el pasado es reaccionaria, pero
fue a parar al cultivo de la nostalgia histórica para legitimar la
adoración de caudillos mesiánicos, desde Rosas, el Doctor Francia y
Perón, hasta Fidel Castro y Hugo Chávez. Ahora, su conciencia se rebela
y empieza a pesarle.
Eduardo Galeano, sin abandonar la izquierda sensata y honesta, viene de
vuelta de sus dislates. No logro imaginar cómo asimilarán eso los que lo
tomaron por una especie de iluminado. Tal vez sientan que las aguas del
Mar Rojo, luego de ser conminadas a replegarse por Moisés, ahora se
cierran sobre ellos. Y sin disponer de alguien que les escriba un
libraco de reemplazo.
luicino2012@gmail.com
Primavera Digital
Source: PayoLibre.com - Cuba - -
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