martes, 17 de junio de 2014

Cuba, desperdicio constitucional

Cuba, desperdicio constitucional
Posted on 17 junio, 2014
Por Clive Rudd Fernández

Mi abuela tenía una obsesión desmedida contra los desechos, sobre todo
los desechos de comida y de ropa. Si te servías mucho y sólo comías una
pequeña porción, mi abuela decía que comías con los ojos y que eras un
desconsiderado. Si comprabas alguna prenda de vestir y nunca la usabas,
te machacaba hasta el cansancio por el desperdicio que creabas.

Recientemente estos pasajes de mi infancia en Nuevo Vedado me han
llegado con mucha fuerza, con todo el runrún que hay en Cuba sobre la
opción de crear una nueva constitución para la República.

A comienzos de este mes, un artículo aparecido en el periódico
Trabajadores bajo el título de "¿Una nueva Constitución?" sugirió que
"además del amparo a los cambios", como la necesidad de limitar los
principales cargos estatales a un máximo de dos períodos consecutivos de
cinco años, u otros temas económicos, la descentralización y autonomía
necesarias en varios escenarios de la nación deberán derivar, por
ejemplo, en agregar mayor posibilidad de participación ciudadana en la
generación legislativa".

Una nueva constitución es algo que urge desde hace muchos años, pues las
dos constituciones que se han creado durante el gobierno del Partido
Comunista en Cuba están llenas de carencias y con ausencias de temas
sobre los derechos fundamentales de los cubanos, mientras que los pocos
derechos que están escritos jamás se aplican.

Separación de poderes

Pero lo que mi abuela sí no toleraba bajo ningún concepto era ir a un
sastre, hacerte un traje a medida y después guardarlo en el armario y
jamás usarlo. Y eso es lo que puede pasar en Cuba aún con una nueva
Constitución: primero tiene que existir una separación de los tres
poderes de gobierno (judicial, legislativo y ejecutivo), y también los
medios de comunicación deben ser independientes, ya que hasta el momento
pertenecen exclusivamente al gobierno, que es decir el Partido
Comunista, definido en la constitución vigente como "la fuerza dirigente
superior de la sociedad y el Estado".

Por lo tanto, cuando en Cuba existen dudas si algo es constitucional o
no la palabra final la tiene el Partido Comunista que es juez y parte,
así que la Carta Magna, aunque hecha a medida, importa poco y a muy
pocos en Cuba.

Aunque se escriba un nuevo texto para nuestra constitución, tengo muchas
dudas de que de más peso explícito a los derechos de libre expresión y
asociación de los cubanos. A fin de cuentas ningunas de las mejoras
raulistas han apuntado en esa dirección.

Runrunes de cambio

Pero el runrun del cambio de constitución no viene sólo -rara vez los
runrunes a este nivel caminan en soledad. El ruido acompañante es que
los grandes socios comerciales del gobierno de Cuba que están
invirtiendo cientos de millones en proyectos como el del Mariel, le han
sugerido a Raúl Castro que modifique la constitución para que dé más
garantías a la inversión. Tiene todo el sentido del mundo.

Si ambos runrunes son ciertos, estaríamos ante uno de los atropellos más
flagrantes de los derechos de todos los cubanos. Los gritos de la
sociedad civil son totalmente ignorados, pero el pedido de los socios
comerciales de Raúl tiene prioridad sobre su pueblo. Lo que en sí mismo
tiene lógica si no necesitas de ese pueblo para que te elija directa y
democráticamente.

De todas formas, les tengo un mensaje a todos los inversores que ponen
su confianza en la nueva Carta Magna cubana. Si se produce, hecha a su
medida y donde explícitamente se protegen sus intereses, de seguro que
entrará en el armario para nunca salir de él. Y por supuesto mi abuela
pondrá el grito en el cielo ante tanto desperdició y ustedes se habrán
arrepentido de haber invertido en un país donde la constitución es un
elemento decorativo en el armario de un general.

Source: Cuba, desperdicio constitucional | Café Fuerte -
http://cafefuerte.com/opinion/15088-cuba-desperdicio-constitucional/

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