martes, 8 de marzo de 2016

Si soy escritor es porque me salí de Cuba

"Si soy escritor es porque me salí de Cuba"
Fragmentos de una conversación con José M. Fernández Pequeño
lunes, marzo 7, 2016 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba.- Tiene publicados unos catorce títulos de crítica
literaria, ensayo y narrativa; ha impartido conferencias y ha sido
profesor de Literatura y Cine en universidades y centros de estudio de
América Latina; es fundador de la Casa del Caribe en Santiago de Cuba y
ha sido editor y gestor cultural en importantes instituciones de la
región caribeña; aun así, José M. Fernández Pequeño (Bayamo, 1953) no
admite que lo llamen maestro a pesar de que conversar con él es siempre
una experiencia enriquecedora.

Cansado del contexto politizado en que intenta desarrollarse la cultura
cubana dentro de la isla, víctima del acoso policial debido a lo que él
mismo define como su condición de "acompañante crítico", salió de Cuba a
finales de los 90 hacia República Dominicana (RD) donde vivió y trabajó
por más de una década hasta que, recientemente, decidió establecerse en
los Estados Unidos.

Dispuesto siempre al diálogo, al intercambio de ideas con los amigos,
sin esquivar preguntas o temas, Fernández Pequeño aceptó conversar
conmigo, para CubaNet, con esa jovialidad que lo caracteriza, jamás
divorciada de la profundidad de sus análisis, lo mismo cuando habla de
literatura y política que sobre béisbol y fútbol. He aquí, por
cuestiones de espacio, solo algunos fragmentos de nuestra plática que se
extendió por dos horas una mañana de febrero de este año, en la ciudad
de Miami.

Estabas inmerso en importantes actividades intelectuales en Santiago de
Cuba, en la Casa del Caribe, de la cual fuiste fundador, (…) diste vida
a su revista, tenías reconocimientos como profesor e investigador,
entonces ¿por qué decides irte a República Dominicana, insertarte en
otro medio cultural que, aunque parece próximo al nuestro, tiene puntos
distantes? (…) ¿Por qué ese cambio brusco, ese comenzar de cero, cuando
ya no eras un joven de veintitantos años sino un intelectual maduro?

"Para mí lo conveniente hubiera sido quedarme en Cuba, es decir,
trabajaba en una institución de punta, que era la Casa del Caribe (…).
Podía decir que estaba escribiendo un libro y me iba para mi casa dos
meses a escribir, viajaba al extranjero, organizaba el Festival del
Caribe, tenía contactos con la intelectualidad fuera de Cuba (…). Lo que
ocurre es que pertenezco a esa generación que trabaja en los 80 y que
creyó que era posible reformar desde adentro el proceso político cubano,
que después de los nefastos 70 era posible cambiar y potenciar aquellos
aspectos positivos e ir eliminando los rezagos negativos. Yo creía en
eso, como tanta gente, como tantos escritores y artistas y trabajé en
los 80 en ese sentido. (…) El día que me percaté de que estaba
equivocado, de que la intolerancia, la persecución y ese tipo de cosas,
el cierre informativo, no eran rezagos negativos del proceso,
susceptibles de ser eliminados, sino elementos centrales del proyecto
político cubano, simplemente quedé enfrentado a una disyuntiva, y es la
que han tenido muchos artistas y escritores cubanos. De un lado, lo que
me convenía; del otro, no sentirme mal porque sabía que estaba
incorporado a un proceso que simplemente no era de mi gusto (…), decidí
que me era imposible vivir conmigo mismo, mirando hacia otro lugar y
haciendo creer que efectivamente creía en algo en lo que no podía creer.
(…) Me fui a Dominicana como cualquier otro cubano, a caminar por las
calles con un currículum bajo el brazo (…), con 45 años de edad y un
currículum debajo del brazo, entregándolo en los lugares a ver dónde
conseguía trabajo. Salí porque sentía que me estaba ahogando, porque
sentía que había tocado fondo. (…) Fuimos traicionados por un proceso
que prometió algo y fue todo lo contrario. Me fui el día que me di
cuenta que no les interesaba otra cosa que su poder y que vivíamos en
una dictadura como cualquier otra, donde lo único que importa es
mantener el poder."

¿Tuviste problemas en Cuba por tu condición de "acompañante crítico"?

"Siempre fui un acompañante crítico. Me parecía que era lo único decente
que se podía hacer. Si queríamos reformar, teníamos que reformar a
través de la crítica. En la misma medida en que me fui amargando, en la
misma medida en que fue ocurriendo eso (…) entonces comenzó una
persecución, una vigilancia. Constantemente me estaban llamando para
reunirme con la Seguridad del Estado, cuestionándome por qué dije esto o
aquello. Por qué hiciste tal cosa. Me hacían evidente que me escuchaban
las conversaciones telefónicas. (…) Llegó un momento en que eso se hizo
insostenible. (…) Entonces entendí que no había otra manera, que un día
iban a terminar metiéndome preso o lo que fuera. Y me fui, a pasar
trabajo. Otros amigos de aquella época tomaron la opción de agarrarse
de lo conveniente y fabricarse un discurso que de alguna manera
disculpaba estas otras cosas, esa es su situación, no los critico, esa
fue su opción y si ellos pueden vivir con eso, al menos yo no pudiera (…)."

Eres de los escritores que, al cambiar de contexto continuó escribiendo,
incluso mucho más, intensamente (…). Salir de Cuba te hizo cambiar el
discurso literario, estimuló tu productividad, hubo transformaciones.
Otros temas entraron en tu literatura.

"Los cambios no son de discurso. Hubo muchos cambios pero en otros
sentidos. Soy un escritor tardío (…). Cumplí veinte años en medio del
Quinquenio Gris, en el momento en que debía comenzar a publicar mis
primeros textos me tropecé con un ambiente enrarecido, en el cual te
podías condenar por muy poco. Recuerdo en los primeros años de la
carrera haber asistido a un taller donde estaban escritores de la UNEAC.
Sufrí dos horas de diatribas, aquellos escritores que para mí eran
consagrados, publicaban libros, tenían nombre, etcétera, se pasaron
horas agrediendo a un estudiante en la universidad porque había
presentado un poema que se llamaba 'Los poetas llegan tarde a clase',
entonces la agresión era porque ellos decían que él se sentía diferente
a un obrero, porque parecía decir que los poetas eran distintos,
superiores. Acababa de ocurrir el Caso Padilla. (…) Los escritores que
vinieron después de nosotros, y que incluso nos miraron como si fuéramos
unos cobardes, no comprenden lo que significaba escribir y publicar en
aquel contexto. (…) Recuerdo que también estando en la universidad, en
segundo año, yo tenía una agenda y escribí allí algo que decía 'hoy se
murió mi mano izquierda', y alguien sacó esa agenda de mi casillero, se
la pasó al tipo de la Seguridad que atendía la Facultad de Letras y me
hicieron juicio porque qué cosa era aquello de 'hoy se murió mi mano
izquierda', ¿y si eso era un símbolo sobre la izquierda política? Cuando
tú vives rodeado de esto es muy difícil escribir y publicar. (…) Los
escritores que nos quedamos en Cuba, la mayoría, somos tardíos; los que
se fueron, no. Somos escritores que debimos publicar cuando teníamos
veintipico de años, en los 70."

"Cuando me voy a Dominicana, yo tenía terminado mi primer libro de
cuentos, Un tigre perfumado sobre mi huella, un libro muy amargo, muy
críptico, una narrativa muy cerrada, muy contraída, que es todo el
proceso de cómo me fui pudriendo, de cómo me sentía en mis últimos años
en Cuba. Ese libro me salvó la vida. Nunca he pensado en suicidarme,
pero en el estado de ánimo que yo estaba creo que llegué a estar muy
próximo a ese pensamiento. Me encerré en mi casa, me aislé de todo, no
iba a actividades, tan solo a las de mi trabajo en la Casa del Caribe.
Entonces me fui con ese libro que se publicó por primera vez en RD, y
tiene una segunda edición en Puerto Rico. Hoy sé por qué no puedo dejar
de escribir y para mí escribir es la única forma que tengo de entender
la realidad que me rodea. Es una forma de exploración. Yo solo puedo
entender las claves de la realidad que me rodea, convirtiéndolas en
ficción, y es el único modo que tengo de entender qué lugar ocupo dentro
de esa realidad. (…) Mi segundo libro, que también lo escribo en RD,
tiene que ver con Cuba, obviamente, es El viaje, un libro de inmigrante.
Buscando entender mi condición de inmigrante."

"En Miami terminé El arma secreta, libro que gana el Premio Nacional de
Cuento en RD, y luego escribo otro libro cubano, que es como un regreso
a Cuba, metido en la cubanería de Miami, es un regreso a asuntos que
siempre me interesaron y que tienen que ver con fenómenos que ocurren en
los grandes procesos políticos. Cómo impactan esos procesos políticos en
el individuo, no sobre la masa. El individuo aplastado por un proceso
social que intenta masificarlo."

"Y, lo más reciente, un libro que está prácticamente terminado, se
titula Sutiles, un libro que mayormente se desarrolla en Miami."

"No sé lo que sería si no me hubiera movido de Cuba, pero sería una
persona muy desgraciada. Y al mismo tiempo no puedo ponderar cuánto ha
ayudado en eso mi literatura, pero no cabe duda de que si hoy soy
escritor es porque me moví de Cuba. Todo lo que he sufrido y he vivido,
yo y mi familia, ha enriquecido mi literatura. Si hoy soy escritor es
porque me salí de Cuba."

Hay quienes hablan de falta de autenticidad en la literatura que se
escribe dentro de Cuba, con respecto a la que se escribe fuera, por
escritores cubanos. ¿Qué crees al respecto?

"Toda la literatura cubana está aplastada por el inmenso peso político
que se le ha puesto encima, así como toda la vida de los cubanos pasó a
ser juzgada a partir de la variable política únicamente. La literatura
cubana ha sido juzgada, categorizada y convertida en canon o no a partir
de esa variable político-social. Eso pesa sobre toda la literatura
cubana, dentro y fuera. Poder escapar de ahí es un problema. Es un
conflicto que a mí como narrador me ha golpeado violentamente. (…) Yo me
escondí detrás del absurdo para escapar (…), en algunos sentidos la
narrativa que se produce dentro de Cuba, incluso la mejor que se
produce dentro de Cuba, a veces cuando uno comienza a leer uno siente
que hay un grado de inautenticidad. (…) la selección que usualmente se
hace de la literatura cubana, es aquella literatura que entrega datos
más legibles para entender el proceso sociopolítico cubano. ¿Y qué pasa
con la que no? Que se queda fuera de eso. Toda la literatura cubana está
por ser juzgada y va a tomar mucho tiempo para que aparezcan críticos,
estudiosos que puedan desprenderse de todo ese conflicto que hemos
vivido y juzgarla, es decir, se ha repartido muchas loas o muchos
ataques en atención a ese conflicto. Lo que hoy escribe Leonardo Padura,
lo que antes escribió Reinaldo Arenas, tendrá que ser mañana valorado a
temperatura y presión normales. Sin tomar en cuenta si estaba a favor o
si estaba en contra, si criticaba o alababa, tendrá que ser así. Ninguno
de nosotros ha logrado escapar a esa disyuntiva. Yo lo he intentado.
Estoy seguro de que de ninguna manera he logrado escapar de ahí."

Se pudiera hablar entonces de varias literaturas cubanas, ¿no? ¿Unas,
escritas dentro de la isla; otras, fuera? ¿O es una sola?

"Siempre hubo muchas literaturas cubanas. Sitúate en la narrativa de los
40, una cosa es Lino Novás Calvo y otra cosa es Carlos Montenegro. (…)
Siempre hubo muchas literaturas, pero ¿por qué ahora se nota tanto?,
porque en Cuba nunca hubo diáspora. Hubo migraciones, los grandes
conflictos generaron migraciones. El oriente cubano y el Cibao
dominicano son prácticamente lo mismo. En el primer juego de pelota que
se jugó en el Cibao y en la RD, jugaba Sindo Garay. Esas migraciones se
movieron con las guerras, con los conflictos, y gran parte regresó, pero
fuera de eso, Cuba no generó diáspora. Eso lo logra el proceso cubano
del 59. Entonces qué ocurre, que, por supuesto, hay muchas literaturas
cubanas, gracias a dios. Mi crítica proviene de que sigamos juzgando la
literatura según las imposiciones, es decir, solo existe esta
literatura cubana, y todo el mundo tiene que hacer esto, esa fue la
pretensión de los 70, lo terrible del famoso Quinquenio Gris, fue la
obligación de que la literatura cubana tenía que ser esto. Portuondo
decía, la literatura cubana deberá ser… y a partir de ahí se escribía
una literatura policial siguiendo la receta que José Antonio Portuondo
elaboró, ese era el sueño del proceso político cubano, convertir la
literatura cubana en eso. No sigamos pidiendo que eso sea así. (…) la
literatura está enfrentada a un nuevo reto: deshacerse de esa visión de
la cultura cubana como una cosa única porque hay muchas culturas
cubanas. (…) Primero, romper con esa visión unitaria sobre la cultura
cubana, por lo cual no hay una literatura cubana, y lo segundo,
asimilar que yo escribo en dominicano cuando me da la gana y eso no me
hace menos cubano, así le pasa al que está en Rusia o en los Estados
Unidos. Hay quien aparece y dice que la literatura de fulano no es
cubana porque vive en los Estados Unidos y escribe en inglés, y claro
que es cubana, por supuesto que lo es, ¿cómo no va a serlo? Hay que
comenzar a leer la multiplicidad y aplaudirla, entender que lo que está
pasando es para la salud de la literatura cubana. Ahora, si usted para
enjuiciar esa literatura, esta tiene que reflejar, entonces ese es el
verbo que hay que matar, 'reflejar'. No hay que reflejar nada, si tiene
que reflejar a Cuba de alguna manera estamos jodidos, si tiene que
reflejar a Cuba y no expresar al cubano, estamos jodidos.

"Siempre ha habido muchas literaturas cubanas, lo que sucede es que la
diáspora que ha provocado la dictadura cubana ha hecho más visible esa
multiplicidad, pero eso siempre existió, en una literatura que es muy
joven. (…) Aplaudamos lo que es una virtud y no la combatamos. El día
que tratemos de no comportarnos como Fidel Castro, volveremos a ser una
cultura noble. Y eso pasa por aquí, por leer para entender, no para
condenar o aplaudir. Esa es una operación que se dice muy simple pero
que es muy difícil de realizar. Leer para entender, no para condenar o
aplaudir. El día que hagamos eso volveremos a ser un país normal. Tan
simple como eso."

"Nada permite entender mejor que las diferencias. La idea de que lo
homogéneo es bueno solo es buena en la cabeza de Fidel Castro. Fuera de
ahí está jodida. Lo homogéneo es siempre negativo."

Me has dicho que sientes la necesidad de regresar a Dominicana, pero
¿sientes la necesidad de regresar a Cuba, a Santiago, al medio cultural
de la isla?

"Jamás he sentido nostalgia, que es para mí uno de los sentimientos más
detestables, porque la nostalgia te amarra al pasado, la nostalgia es,
etimológicamente 'nostos' y 'algia', es decir, dolor del alma. La
nostalgia siempre se fundamenta en la idea de que el pasado fue mejor y
es una trampa, porque el presente siempre es duro, mientras que el
pasado, que ya es inofensivo, parece mejor, aunque hayas pasado mucha
hambre o te hayan dado muchas patadas (…). Por eso es un sentimiento que
detesto y que nunca he asumido. Soy cubano porque soy cubano, nadie me
lo puede quitar ni yo pudiera renunciar. No necesito ir a Cuba para
sentirme cubano. Esa idea de que el centro de la cultura cubana está en
Cuba es un disparate, el centro de la cultura cubana está donde haya un
cubano. (…) Dada ciertas circunstancias, toda la cultura cubana se
deposita en un punto, ese momento en el que me estalla en la cabeza una
frase absolutamente cubana desde la cual se desencadena un cuento, toda
la cultura cubana está depositada en ese momento, ahí, luego se va, pura
magia, por lo tanto, no. (…) Lo que me ocurre cuando regreso a Cuba es
que veo a la gente tan jodida, que veo gente brillante alcoholizada,
pidiéndote dinero en la calle, que veo una población que ha asumido la
miseria como una forma de vivir y que por lo tanto intenta sobrevivir, y
la sobrevivencia es la cultura sin ética. (…) La sobrevivencia ha
llevado a una cultura 'de la no-ética'. No es solo pedir, sino joder al
otro. (…) ¿Qué tengo en Cuba? A mis amigos, mis compañeros escritores a
los que quiero pero cuando camino por las calles, al tercer día, estoy
loco por tirarme al mar y comenzar a nadar porque esa miseria no la
soporto y sé el país que era Cuba antes, porque yo tenía 5 años cuando
triunfó la revolución, yo sé el país que era y lo que era el cubano
antes de todo eso. He vuelto a Cuba muchas veces pero no necesito
volver. Ese pueblo no se merecía el punto a dónde lo han llevado. No
nos merecíamos eso. Por lo tanto, mi condición de cubano no es como una
batería que hay que recargar, como no lo es la dominicana, ahora, y es
algo que me ha traído muchos problemas, yo rechazo al gobierno cubano,
no al pueblo cubano, que son dos cosas diferentes, por lo tanto, sí
añoraría que mis libros se publicaran en Cuba, sí añoraría sentarme con
el público de la isla a debatir sobre literatura, pero porque tengo
derecho a eso, porque soy un escritor cubano. El hecho de que esté fuera
y no se me publique es una injusticia, como a todos los escritores
cubanos, como a todos los artistas cubanos."

Source: "Si soy escritor es porque me salí de Cuba" | Cubanet -
https://www.cubanet.org/actualidad-destacados/si-soy-escritor-es-porque-me-sali-de-cuba/

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