Controlar el júbilo, por si acaso
La euforia popular por la visita de Obama a Cuba pudiera tener
consecuencias poco halagüeñas
martes, marzo 8, 2016 | Jorge Olivera Castillo
LA HABANA, Cuba.- La euforia popular por la visita de un mandatario
estadounidense en funciones a la Isla tras una ausencia de 88 años,
pudiera tener consecuencias poco halagüeñas.
Policías y colaboradores ya están listos para ponerle freno a cualquier
exceso de felicidad por la presencia del máximo representante de la
superpotencia en La Habana.
Pues los reconcomios que reverberan en la filosofía de la confrontación
se mantienen inalterables.
Así que en el fondo de las sonrisas de rigor y los estrechones de manos,
prevalecerá el odio hacia el país que los medios oficiales continúan
señalando como el causante de todos los males internos.
Es por eso que un apoyo demasiado explícito al actual inquilino de la
Casa Blanca antes, durante o después del viaje tiene amplias
posibilidades de derivar en amenazas, arrestos, actos de repudio y en el
peor de los casos en un encierro por tiempo indefinido, bien en el
calabozo de una estación policial o en algunas de las prisiones que
existen a lo largo y ancho de la Isla.
Consecuencias aparte, es de esperar que la visita de Obama se traduzca
en nuevas evidencias del rechazo hacia el gobierno encabezado por Raúl
Castro, además de certificar la inclinación, cada vez más acentuada, de
idolatrar los valores y la cultura de esa nación.
Las cifras expuestas en un reciente informe de la ilegal Comisión Cubana
de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), determinan que
no habrá paños tibios en el momento de aplicar los correctivos a quienes
se pasen de la raya. El inventario de hechos pone de relieve la
disposición de los represores a emplear sus arsenales sin importarle un
comino el qué dirán.
En lo que va de año, han ocurrido 2 555 detenciones por motivos
políticos. Por otro lado, en el mes de febrero la entidad contabilizó 33
agresiones físicas, 3 acciones vandálicas y 11 acciones de hostigamiento
contra integrantes de grupos prodemocráticos.
Las cifras demuestran que el terrorismo de Estado en Cuba sigue siendo
uno de los principales atributos del partido de gobierno.
Lo trágico de todo esto es que las principales democracias del mundo les
han bajado al mínimo el tono a las críticas.
Se puede advertir fácilmente que el tema ha dejado de ser una prioridad,
al menos en la actual etapa de un acercamiento que no se ha traducido en
beneficios de ninguna índole para el cubano de a pie.
Aunque los miedos ronden como de costumbre, la combinación de
insatisfacciones debido al alza sostenida de la escasez y el terror,
bastan para que muchos se atrevan a dar vivas a Obama sin pensar en los
riesgos de una actividad, abiertamente contrarrevolucionaria, según los
códigos establecidos por Fidel Castro y sus compinches desde que se
encaramaron en la cima del poder.
oliverajorge75@yahoo.com
Source: Controlar el júbilo, por si acaso | Cubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/controlar-el-jubilo-por-si-acaso/
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