jueves, 17 de marzo de 2016

A 13 años de la Primavera Negra

A 13 años de la Primavera Negra
marzo 16, 2016 4:00 am·

Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino (PD) A mediados de marzo de 2003,
el ultimátum norteamericano a Sadam Hussein, que preludió la invasión a
Irak, asustó más al régimen castrista que al bravucón dictador iraquí:
bastó para que se disparara su paranoia, se sintiera amenazado y
desencadenara la mayor ola represiva desde los años 60.

Aquella ola represiva, conocida como la Primavera Negra, llevó a la
cárcel, en poco más de 48 horas, a 75 opositores, y al paredón de
fusilamiento, en menos de una semana, a tres jóvenes que intentaron
secuestrar, para irse a Miami, la lancha que cruza la bahía habanera.

En realidad, no fue tanto el temor, sino el oportunismo, lo que
desencadenó aquella represión. La guerra de Irak, que acaparaba la
atención mundial, hizo suponer al régimen castrista, -que unos meses
antes había respondido al Proyecto Varela con una ridícula reforma
constitucional que declaraba irrevocable el socialismo- que era el
momento idóneo para desembarazarse de los activistas pro-democracia y de
derechos humanos y los periodistas independientes (20 de los encarcelados).

Pero la ola represiva de la primavera de 2003, con sus juicios
sumarísimos en los que los opositores fueron condenados a largas penas
de prisión, reportó al régimen muchos más daños que beneficios, al
mostrar al mundo, de modo irrefutable, que la fea arista dictatorial de
la revolución cubana no había cambiado.

A partir de entonces, el castrismo tuvo en su contra a una buena parte
de la izquierda y la intelectualidad mundial que hasta entonces le había
sido favorable.

Como consecuencia de la Primavera Negra, el régimen tuvo que lidiar,
además de con la presión internacional, con una creciente disidencia
interna, y el hasta entonces insólito desafío de mujeres vestidas de
blanco que salieron a las calles a marchar por la libertad de los presos.

Trece años después, la policía política, a pesar de todos sus intentos,
desde los más sutiles, para desacreditarlas y dividirlas, hasta los
francamente brutales, no han logrado acabar con las Damas de Blanco.

Y la tarea se les hace cada vez más difícil. Los agentes de los cuerpos
represivos y sus turbas amaestradas, huérfanos de un cuerpo doctrinal
coherente y creíble, siguen la inercia de servir sin demasiado
entusiasmo a un poder anacrónico y achacoso que trata de ganar tiempo y
amarrar la sucesión de sus herederos.

Hoy, mientras los símbolos y las consignas siguen su indetenible
desvalorización, los mandarines del desastre se baten contra las ansias
vitales de todo un pueblo que dejó de creer en ellos y los detesta.
luicino2012@gmail.com

Source: A 13 Años De La Primavera Negra | Primavera Digital -
http://primaveradigital.net/a-13-anos-de-la-primavera-negra/

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