martes, 6 de mayo de 2014

El desfile de los esclavos

El desfile de los esclavos
[06-05-2014 11:16:12]
Lcdo. Sergio Ramos

(www.miscelaneasdecuba.net).- Las imágenes mostraban miles de
trabajadores desfilando por las calles de Cuba con motivo del Día
Internacional del Trabajo. También, desde otras partes del mundo se
mostraban imágenes de trabajadores desfilando por las calles de diversos
países.
Pero una diferencia marcaba las de Cuba con otros lugares del mundo.

En la mayoría de los países libres los trabajadores clamaban por
reivindicaciones laborales, convocaban a ejercer el derecho a la huelga,
exigían negociar convenios colectivos, demandaban aumentos de salarios,
pedían mejores beneficios y condiciones de trabajo. También se veía que
con ellos marchaba una diversidad de grupos sindicales.

"Unir las luchas hacia la huelga general" leía una tela portada por
trabajadores de España. "Convenio Colectivo para mejora laboral" decía
otra portada por trabajadores de República Dominicana. Una obrera en
México llevaba una cartulina diciendo "Con o sin HIV exigimos trabajo
digno". Otro en Chile demandaba "Igual trabajo, igual salario". El de
Ecuador en Quito protestaba con una cartel que decía: "Basta de meter la
mano en el bolsillo de los trabajadores". En Estados Unidos los obreros
migrantes portaban una tela que leía "Workers United. Support
Immigration Reform". Un obrero francés gritaba en Paris "Non a
l'austerite" y aun bajo regímenes autocráticos los obreros venezolanos
se quejaban de que "Maduro no tiene moral" y demandaba otro "Quiero cambio".

Pero en las marchas por el 1ro de mayo en Cuba no había demandas
laborales, ni exigencias de negociar contratos colectivos, o aumentos de
salarios, ni por mejores condiciones laborales, y convocatorias a un
piquete o una huelga. Todo cartel era para dar culto a la personalidad
de los dirigentes y loas al régimen. Algo que se contradice con las
paupérrimas condiciones laborales que hay en Cuba.

El salario promedio de un obrero cubano es de $515 pesos cubanos al mes,
o sea $22 dólares mensuales. Un sueldo que contrasta con los altos
precios de la canasta básica del cubano donde la libra de arroz está a $
3.50 la libra en bolsa negra, y la libra de carne de cerdo está a $20
pesos, si la consigue. Un país donde derecho a la huelga se considera un
delito contra la seguridad el estado y piquetear contra el patrono una
sedición. Donde el obrero no puede escoger el sindicato de su
preferencia, sino que tiene obligatoriamente que pertenecer al sindicato
controlado por el estado. Donde al trabajador se le explota obligándole
a trabajar horas gratuitas so color de trabajo voluntario y donde el
único autorizado a emplear, aun para los negocios de inversionistas
extranjeros, es el estado.

El mismo único patrono-estado es quien controla el sindicato de los
trabajadores, la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) cuyos
dirigentes, son cómplices de la explotación de los profesionales,
obreros y campesinos, permaneciendo mudos ante las injusticias laborales
en Cuba.

Y es que en Cuba no hay trabajadores, sino esclavos, que encadenados por
el terror y el miedo, desfilan coreando las consignas prefabricadas por
los que dirigen el gobierno. Son esclavos que silenciando los abusos, la
explotación laboral, las deplorables condiciones de trabajo y los
salarios de miseria que reciben, callan y obedecen ante chasquido mudo
del látigo represivo de un capataz en uniforme de la policía política y
arrastran todos, las invisibles cadenas del miedo conque el amo-estado
ata a sus labriegos.

Allá por las calles de La Habana, Santa Clara, Holguín o Santiago de
Cuba desfilaron mudos ante la mirada de sus amos de la rancia oligarquía
gobernante, ávidos de venderlos por jugosas ganancias a inversionistas
extranjeros inescrupulosos o a gobiernos foráneos cómplices de la
explotación del hombre por el estado-amo o simplemente seguirles robando
el fruto sagrado de su sudor para continuar enriqueciéndose a costa de
una esclavitud a la que llaman 'revolución socialista'.

Y mientras el silente desfile de los esclavos continua, valga pues
gritar por ellos, por los derechos laborales de esos millones de
esclavos que en su interior claman y anhelan un salario digno que
alcance para una vida de calidad para él y su familia, por el derecho a
poseer la libertad de contratación, a convenir con el patrono su
convenio laboral con condiciones de trabajo justas, a poseer un trabajo
con condiciones dignas y con seguridad, a tener derecho a la huelga y a
expresar con libertad sus aspiraciones y demandas laborales y a tener
derecho a la libre sindicalización. En otras palabras a ser trabajadores
con dignidad, no esclavos; a ser hombres libres, no reos del estado y
sus gobernantes… Y para eso hace falta de nuevo repetir, honrando las la
distancia del tiempo y las diferencias de circunstancias, la gesta
gloriosa de La Demajagua para romper por siempre las cadenas de un
pueblo esclavo.

Source: El desfile de los esclavos - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5368a85c3a682e1aec07b9d9#.U2izbPmSwx4

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