sábado, 14 de enero de 2017

Trump, la clave del entuerto migratorio

Trump, la clave del entuerto migratorio
¿Por qué querría Raúl Castro a estas alturas retener a toda la
emigración en la Isla?
Sábado, enero 14, 2017 | Alexis Jardines Chacón

MIAMI, Estados Unidos.- ¿Qué pudo haber llevado a Obama a firmar
apresuradamente un decreto en sintonía con la política migratoria de
Trump y contra sí mismo? Y digo "apresuradamente" porque hasta hace unos
pocos meses la Casa Blanca reiteraba que no tenía ninguna intención de
modificar la Ley de Ajuste ni la política pies secos/pies mojados.

La decisión de Obama ha generado innumerables cuestionamientos,
preguntas y aparentes contradicciones. La primera de estas la he
esbozado ya: semejante medida ―dirigida al parecer contra la emigración
ilegal― debería ser trumpista. Se entiende que los seguidores de
Obama-Hillary estén insultados al no saber cómo encajar esta decisión
dentro del marco general de la política de fronteras abiertas y culto al
otro ajeno. Sin embargo, algo peor pudiera esconder esta "insólita"
orden ejecutiva del presidente saliente.

Si asumimos que en política lo verdadero es lo que no se ve, cualquier
hipótesis acerca de la derogación de la política pies secos/pies mojados
debería arrojar luz sobre ese entuerto en el que nadie sabe de qué lado
situarse, quién actúa mal y quién bien y, sobre todo, qué persiguen con
ello Obama y Raúl Castro. Las dudas solo aumentan: ¿por qué querría Raúl
detener el flujo de cubanos hacia el exterior en un momento tan difícil
desde el punto de vista político y económico para el régimen? ¿Acaso no
se ha dicho que la Ley de Ajuste y la política pies secos/pies mojados
actúan a modo de válvula de escape?

Por otra parte, alguien se ha quejado ya de que Obama recibe palos
porque boga y palos porque no boga: si no deroga la Ley, se dice,
actuaría como el comunista que quiere llenar Miami de castristas. Pero
si lo hace, entonces lo que quiere es mantener a los cubanos cautivos
bajo la dictadura castrista. En fin, un panorama realmente desolador.

Pongamos ahora la cuestión en contexto y ensayemos una mirada
multilateral. Esto nos permitirá esclarecer si la medida del presidente
saliente es perjudicial o beneficiosa para los verdaderos anticastristas
y antimarxistas.

La política pies secos/pies mojados la estableció el Presidente Clinton
en el momento más tenso del llamado, en Cuba, Período Especial. ¿Acaso
no fue esto un gesto inducido por el gobierno cubano? Sin dicha política
el régimen de La Habana pudo haber colapsado. Lo mismo sucedió unos 30
años después con la política de deshielo, esta vez de la mano de Barack
Obama: en el peor momento que atravesaba el régimen llegó el oxígeno
directamente de Washington. Y ahora, en enero de 2017, ¿qué sucede? ¿Por
qué querría Obama firmar esa orden ejecutiva que deroga la política pies
secos/pies mojados y que tan impopular lo hace a los ojos de sus
seguidores cubanos, amén de lo inconsecuente que resulta con la línea de
su partido? La Habana maneja los hilos, haciéndole creer al presidente
saliente que pasos como estos llevarían a normalizar las relaciones
entre ambos países, lo cual sería parte de su legado presidencial. Pero,
sin duda, el motivo más convincente es la destrucción de Trump. Y aquí
viene otra pregunta crucial: ¿por qué querría Raúl a estas alturas
retener a toda esa emigración en la Isla?

Para responder la pregunta anterior recordemos que la decisión tomada
por Obama ―y que también parece una respuesta inducida desde La Habana―
involucra otro aspecto: el del programa de Parole para los médicos cubanos.

Ahora veamos qué gana el régimen con todo esto.

Es obvio que gana en términos de retención del personal médico que usa
como fuente de riqueza en el exterior. Sin embargo, hay algo que no debe
pasarse por alto. En Chicago se ultiman los detalles de la colaboración
de médicos cubanos. Es decir, el territorio americano será invadido por
el personal de la salud castrista del mismo modo que lo hace en la mitad
del mundo. Ahora bien, quien conoce la Cuba comunista sabe que no hay
manera alguna de que los médicos que envía al exterior el gobierno
cubano, particularmente si el destino es Estados Unidos, no sean
colaboradores de la Inteligencia y de la Contrainteligencia castristas.
Eso es axiomático: médicos cubanos en misión en Estados Unidos = Espías.
Y ya ello es parte del regalo que le preparan a Trump, porque estos
individuos no son los espías clásicos, sino los "embajadores culturales"
que vienen a diseminar el marxismo, el odio al capitalismo y el culto a
las ideologías "izquierdosas" junto con el amor a Cuba (castrista, se
entiende). Toda vez que las Universidades norteamericanas están ya
colonizadas por el marxismo cultural, se impone ahora llegar a las
"comunidades vulnerables". Esa misión recaerá en los médicos cubanos
que, obviamente, recabarán también información de inteligencia.

Así, pues, hasta la victoria electoral de Trump al régimen de La Habana
le convenía mantener la política pies secos/ pies mojados y eliminar el
programa de Parole para los médicos. De haber ganado Hillary no se
habría derogado la política pies secos/pies mojados. Después de la
elección de Trump como presidente de Estados Unidos a Castro le conviene
derogar ambas políticas. Con respecto al tema de los médicos se entiende
claramente, pero volviendo a la pregunta clave de más arriba ¿para qué
querría el dictador cubano derogar una política que le ha sido
extremadamente útil para paliar la situación interna? En primer lugar,
hay que decir que se mantiene la crisis aun con el aumento de los viajes
y remesas a Cuba. En segundo lugar, que la infiltración de espías que
facilitaba el flujo migratorio hacia Estados Unidos se va a compensar de
una forma más efectiva y profesional a través del "personal de la salud"
(que apoyará a las huestes de la UNEAC y de las universidades e
institutos de investigación cubanos). Y tercero, Raúl prepara un arma
para enfrentar la eventual hostilidad de Trump: la vuelta a la
estrategia fidelista de las oleadas migratorias. La presión de la olla
servirá en lo adelante como mecanismo para forzar a Trump. Es, junto a
los estragos de una creciente y despiadada represión interna que ya
están cargando con toda intención a la cuenta del presidente electo, la
única arma que les queda. Obama, al corriente del asunto, colabora con
el dictador cubano.

¿Debería Donald Trump revocar la orden ejecutiva del presidente Obama
sobre la política pies secos/pies mojados? Definitivamente, no. La
política pies secos/pies mojados daña a Estados Unidos, al exilio cubano
y a la oposición interna, mientras beneficia al régimen castrista. Solo
hay que aprender a manejar la situación a nuestro favor: Donald Trump
deberá, pues, mantenerse firme y no ceder a los muy probables chantajes
de Raúl ni a los previsibles encantamientos de Díaz-Canel, al tiempo que
restituye el programa de Parole para los médicos cubanos y pone límites
al intercambio cultural unidireccional, que solo trae a tierras
norteamericanas figuras del oficialismo. De ese modo se estaría del lado
del verdadero anticastrismo, porque es también la manera más efectiva de
estrechar el cerco sobre la dictadura. Quien no lo entienda así solo
tome un lápiz y haga cuentas.

No hay que lamentarse, pues, de lo ocurrido. Junto a la crisis interna
agravada y unas condiciones externas favorables necesitamos alcanzar
también una masa crítica y su catalizador. ¿Conflicto ético,
sentimental, familiar, pena por el socito del barrio, etc.? Esta no es
la Cuba de los 80 o los 90. Ahora los cubanos hasta pueden salir del
país y regresar. Incluso en Estados Unidos siguen teniendo
posibilidades, pero tienen que hacer algo allá por la libertad, que esto
no es un balneario, joder, es el Exilio.

Y, ¿qué ganan los estadounidenses con todo esto? Mucho: muerto el perro
castrocomunista se acabó la rabia.

Source: Trump, la clave del entuerto migratorio | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/trump-la-clave-del-entuerto-migratorio/

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