viernes, 23 de diciembre de 2011

Interrogantes de Rosalía

Interrogantes de Rosalía
Viernes, Diciembre 23, 2011 | Por Alberto Méndez Castelló

PUERTO PADRE, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -La demencia senil le
robó los recuerdos. Pero a veces, cuales destellos, a su cerebro acuden
interrogantes sin respuestas. Se llama Rosalía y tiene 81 años.

Por esas paradojas del destino, vive en el número 33 de la calle Itabo,
de la oriental ciudad de Puerto Padre. Es como si la edad de Cristo o
la sangre de los indígenas asesinados por momentos vivieran en ella.

Pasa de la enajenación al estado de vigilia, alerta desde que, hace un
año, la trabajadora social del Consejo Popular Número 2 vino a retirarle
su chequera. Mediante ese acto cancelaban el expediente de asistencia
social número 15180.

A cambio de dar a la nación la vida útil de su marido, de parir 2 hijos
para que sirvieran de soldados a la patria, de alumbrar una hija para
que fuera mujer de un confidente, y de cuidar 6 nietos y 4 biznietos
para que cada mañana gritaran: Pioneros por el comunismo, seremos como
el Ché, a Rosalía le daban 158 pesos (8 dólares) al mes, suprimidos de
un plumazo por el Gobierno, para que su familia, la que tanto había
ayudado a sostener al gobierno, la sostuviera a ella.

Por esas raras coincidencias del destino, la noche de noviembre de 1956
en la que Fidel y Raúl Castro abordaron en México un yatecito para
venir a hacer "justicia social" en Cuba, ella, Rosalia, parió un soldado.

Cuando en enero de 1959 Fidel Castro entró a La Habana sobre un tanque
de Guerra, su marido Alberto ya tenía acumulados 17 años de trabajo,
según consta en la Caja de Retiro de los Trabajadores Azucareros.

Luego vendrían las Zafras del Pueblo, en las que cada media noche
Rosalía se levantaba a preparar el macuto para que su marido se fuera a
trabajar bien alimentado en los cañaverales del pueblo.

En 1966, puestos a elegir entre proseguir trabajando con el Estado o ser
campesinos independientes, Rosalia y Alberto optaron por permanecer
afincados en su terruño. Y así fueron a parar en saco roto los 23 años
de trabajo acumulados por Alberto en la Caja de Retiro de la Industria
Azucarera.

En Cuba, los campesinos individuales no tienen derecho a retiro, pese a
pagar impuestos, y deben ahorrar para la vejez durante décadas, algo
imposible dado el monopolio ejercido por la empresa estatal de Acopio
con su listado oficial de precios.

"¿Cómo ahorrar para la vejez si nos pagan 6 pesos con 50 centavos (30
centavos de dólar) por 100 libras de pepinos, o 9 pesos con 90 centavos
(40 centavos de dólar) por 100 libras de lechugas o de pimientos?",
rezonga Alberto.

Rosalía lo mira. Es como si Alberto fuera la visión de los años idos.
Sus ojos claros sólo reflejan ausencia.

"Dice el Presidente Chávez que a las 3:00 de la tarde le toca tomar
yogurt", comenta ahora Alberto, sin que venga al caso. Y a continuación,
añade: "Tiene suerte. Nosotros no desayunamos hoy, porque dice el
lechero que no hay leche".

"¿Habrá mañana?", pregunta Rosalía con un gesto inescrutable.

http://www.cubanet.org/articulos/interrogantes-de-rosalia/

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