sábado, 24 de diciembre de 2011

Bailando en el traspatio de Fidel Castro

Publicado el sábado, 12.24.11

"Bailando en el traspatio de Fidel Castro"
Carol Rosenberg
crosenberg@MiamiHerald.com

Base Naval de Guantanamo, Cuba -- Cuando se maneja a lo largo de esta
base en la que se ve un McDonald's, un campo de golf y un autocine con
películas de estreno, parece que uno estuviera en cualquier lugar de
Estados Unidos.

Pero si se enciende la única estación de radio del pueblo, la ubicación
se impone. A Radio Gitmo lo define una cancioncita publicitaria, en
alusión implícita al embargo económico: We're close but no cigar.

El lema de la estación: Rockin' in Fidel's Back Yard (Bailando en el
traspatio de Fidel).

El lema está impreso en camisetas, llaveros, jabas y portalatas de
cerveza, los clásicos artículos para recaudar fondos que venden las
estaciones públicas de radio. Excepto que los de aquí se burlan del ex
gobernante cubano que ha estado diciéndole a la Marina de Guerra de EEUU
que se vaya desde la década de 1960.

Todos estos artículos presentan el lema junto a una imagen de Fidel
Castro con una gorra militar verde olivo. Y, aunque Castro dijo haber
dejado el hábito hace años, aparece mordisqueando un tabaco, una
caricatura que ha persistido en el tiempo de la misma manera que el
control de EEUU de este puesto avanzado en el sudeste de Cuba.

Administraciones sucesivas de EEUU han considerado a Guantánamo una
ubicación altamente estratégica. De modo que la Marina de Guerra la
mantiene como un pueblecito con puerto, cárcel y pista de aterrizaje,
con unos 6,000 ocupantes entre tropas, contratistas estadounidenses,
cónyuges e hijos.

Para los residentes del lugar que no quieren sintonizar las
transmisiones en español de Radio Reloj en Cuba, del otro lado del campo
minado, está Radio Gitmo con su mezcla de música country en la mañana y
hip-hop por la noche, en su mayoría retransmitida de otras partes.

Ofrecen además programación de servicio público, como recordatorios de
usar protector solar al hacer buceo de superficie y, por otra parte,
designar a un chofer sobrio cuando salgan a beber. Un marino anunciante
se hace pasar por una iguana parlante para advertir a la gente que no
den de comer a los animales salvajes. Un anunciante menos chistoso
aconseja a los oyentes que se fijen en lo que les rodea, que eviten
ataques terroristas, entre otras cosas.

Como quiera, el vestíbulo de la estación es una ubicación popular por su
tienda de regalos, un par de libreros atiborrados de baratijas.

Los suéteres con capucha son los más caros, a $40. Una figurita de Fidel
Castro que menea la cabeza cuesta $25. Jarros de viaje y abridores de
botellas cuestan $10, todo por diversión, no por lucro.

Este año, lo que se recaude ayudará a financiar la excursión escolar de
los nueve estudiantes de último año de la secundaria --un crucero de
ocho días-- y reducir los precios para los nuevos marines asistan a los
bailes de la Marina de Guerra y los Marines, declaró el suboficial Stan
Travioli, quien dirige en estos días la estación.

Con mucho, las camisetas de $15 son los artículos de mayor venta.

Los soldados en misiones de un año o menos aquí se las envían a sus
hijos en EEUU. Los que están fuera de servicio se las ponen para pasear
por la playa. Una corresponsal de la prensa británica estaba comprando
una para su esposo el otro día, y en eso entró un empleado del
MacDonald's de Guantánamo a comprar dos.

Cuando se celebran audiencias por crímenes de guerra, los escoltas traen
a los observadores de Camp Justice a comprar las ocurrentes baratijas.
Generalmente tienden a ser souvenirs de algo que nunca han escuchado en
su alojamiento del Pentágono para comités militares, una burda ciudad de
tiendas de campaña a la que dan electricidad unos generadores cacofónicos.

El baterista Derek Berk recibió gratis sus recuerdos de Radio Gitmo
cuando su grupo de rock independiente radicado en Detroit, The High
Strung, vino a tocar un par de conciertos y pasó luego una semana
descansando en la base, de 45 millas cuadradas.

Berk vino literalmente a "rockear" en el traspatio de Fidel --"Aquí no
hay ningún tipo de combate'', dijo. "Sólo estamos ocupando tu terreno"--
y considera su souvenir una buena contribución a su colección de
camisetas, sin que le importe si son políticamente correctas o no.

"Me parece gracioso", comentó.

"¿Es políticamente correcto para nuestro Ejército burlarse de su
enemigo? Creo que los chistes bobos están bien".

Los marinos de la estación de radio admiten que ellos no usan su lema
como cancioncita de propaganda de la misma, por si acaso los vecinos se
ofenden. Y no se sabe qué piensan de eso los de La Habana, si es que
piensan algo.

Ni el lema ni las transmisiones han salido a relucir en sus reuniones
mensuales con un oficial de las fuerzas armadas de Cuba junto a la
cerca, comentó el capitán de marina Kirk Hibbert, el jefe de la base.

Las tropas estadounidenses abrieron este canal de comunicación en la
década de 1990, para que ambos lados pudieran informar de actividades
que pudieran alarmar al ejército del lado puesto. Aquí, los jefes han
notificado por adelantado cuándo hay entrenamientos en el campo de tiro,
o la llegada de los primeros presos sospechosos de pertenecer a Al Qaida
en el 2002.

La estación de radio y su peculiar lema llevaban años allí cuando
Hibbert llegó a la base 14 meses atrás. "Nunca pensé mucho en eso",
dijo, hasta que un reportero le preguntó sobre el tema.

"Yo no considero que estoy sentado en el traspatio de Fidel", respondió
de buen humor. "Yo me considero como el oficial de la Marina de Guerra a
cargo de la base de la Bahía de Guantánamo".

http://www.elnuevoherald.com/2011/12/24/v-fullstory/1090145/bailando-en-el-traspatio-de-fidel.html

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