miércoles, 11 de mayo de 2011

Viajaremos libremente?

¿Viajaremos libremente?
Wednesday, May 11, 2011 | Por Miriam Leiva

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – El folleto de los Lineamientos
del Partido Comunista de Cuba, adoptados por el VI Congreso el 19 de
abril, comenzó a venderse en los estanquillos el 9 de mayo. Se trata de
las modificaciones introducidas al proyecto circulado antes de evento,
por lo cual se escudriña el texto para procurar encontrar algunas
novedades, no ya cambios, pues se insiste en la "actualización" del
modelo económico. ¿Qué se permitirá a los cubanos entre las
prohibiciones que regulan todos los aspectos de su vida?

Algunas personas, al parecer, han leído entre líneas y descubierto que
los cubanos podrán salir al extranjero. Pero atención, no es tan así.
En el capítulo IX, Política para el Turismo, Punto 265, sólo se expresa:
"Estudiar una política que facilite a los cubanos residentes en el país
viajar al exterior como turistas". Esa práctica usual desde tiempos
inmemoriales, es tan obvia para la mayoría de los habitantes del
planeta, que resulta impensable que los cubanos no puedan realizarla.
Quizás por eso, la euforia internacional al intuir que no se requerirá
el tormentoso permiso de salida, la famosa Tarjeta Blanca, con los altos
costos a la salud mental, y en CUC (pesos convertibles), y el gran
efecto represivo, porque se otorga según juzguen el comportamiento político.

Atención, apenas se va a estudiar, para ir entreteniendo a los
nacionales con la ilusión, y a los extranjeros con que se abre espacio
para el respeto de los derechos humanos. Quizás no se recuerda que los
cubanos hacían turismo dirigido a los países socialistas como "estímulo"
a los obreros de vanguardia, héroes del trabajo, dirigentes y
familiares. Con su astucia tropical, las autoridades podrían crear una
nueva categoría de aptos por confiabilidad o compromiso. Tendría que
resolverse la forma de pago en divisas. Acaso se utilice el intercambio
turístico con China o Irán, con atractivas culturas y control
totalitario garantizado. Hasta el viaje a Venezuela encontraría
dificultades, pues sería una vía para los cientos de miles que quieren
escapar.

Los éxodos masivos fomentados por el gobierno para desactivar la presión
social hasta la década de 1990, cuando Estados Unidos los consideró un
ataque a su seguridad nacional, ya no son peligrosos por eso, sino
porque Cuba se está quedando sin personas calificadas y jóvenes con
talento en potencia. La población envejece y se niega a crecer. La
estampida podría ser irreversible, si los cubanos continúan sin poder
forjar su presente para tener un futuro; si saben que sólo podrán
ofrecer a sus hijos vivir en un país que pugna por llegar a superar a
Haití en su injusto atraso.

Pero ver para creer en las promesas de viaje del Partido Comunista, que
en el VI Congreso el nuevo Primer Secretario caracterizó como totalmente
fallido, aunque continuará determinando la vida de cada ciudadano desde
la Constitución y todo el aparato represivo. Ahora, posiblemente no se
recuerde, o no se conozca que cuando se preparaba el IV Congreso del
PCC, el tema se insinuó más ampliamente.

En el inicio de la leve apertura impuesta por la pérdida de los
subsidios soviéticos y el llamado Período Especial, en una entrevista a
la revista española Cambio 16 , numero 1000 de enero de 1991, Carlos
Aldana, miembro del Buró Político y el Secretariado -ex ayudante
personal del General Raúl Castro- a la pregunta ¿confirma que los
cubanos podrán viajar pronto libremente?, respondió: "La decisión es que
en un futuro próximo se autorizará a viajar al exterior a todas las
personas que lo soliciten, sin más requisitos que tener a dónde ir y que
tengan quien les pague el billete. ¿Podría fijar una fecha para la
flexibilización? Puede decirse que en los próximos meses. El tiempo
para elaborar la legislación, pues la decisión política ya está tomada".

El asunto no se mencionó en los documentos del Congreso, y meses
después el pragmático dirigente fue defenestrado al unísono con
cualquier expresión semejante, aunque lejana, a la perestroika y la
glasnost, incluso si la animaba la conveniencia de adecuarse a los
nuevos derroteros mundiales.

Probablemente, la diferencia mayor ahora esté en que, al parecer, las
fuerzas inmovilistas a ultranza perdieron primacía en el VI Congreso.
Sin embargo, no se conoce el verdadero alcance de los propósitos de
sus sustitutas, atenazadas entre la necesidad de realizar cambios para
sobrevivir, y de agarrar las cuerdas "a lo cortico" por miedo a perder
el poder absoluto.

De todos modos, el coqueteo con la ilusión de abrir el movimiento de los
cubanos hacia el exterior, contenida en los Lineamientos, evidencia la
pujanza de las aspiraciones de la población, si bien, lamentablemente,
más allá del ansia de ejercer un derecho elemental, está la esperanza de
huir, sin concientizar aun las potencialidades para cambiar el destino
propio y de la patria, mediante demandas pacíficas y firmes. Las
autoridades no deberían confiarse en sus maniobras de entretenimiento,
pues la capacidad de soportar puede estar llegando al límite. La
represión no será tampoco la solución, sino las verdaderas oportunidades
para todos.

http://www.cubanet.org/articulos/%c2%bfviajaremos-libremente/

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