domingo, 30 de octubre de 2011

De embargos y más

Publicado el viernes, 10.28.11

De embargos y más
Americo Martín

"No hubiéramos durado ni una semana sin la cobertura soviética".

Fidel Castro

Por muy amplia mayoría, la Asamblea General de la ONU se pronunció
nuevamente contra el embargo sobre Cuba. Nunca he estado de acuerdo con
que Cuba ni ningún otro país sea víctima de embargo. Aparte de injusta
con el pueblo inocente, esta medida suele ser políticamente
contraproducente, porque es el burladero perfecto para legitimar
aterradoras arbitrariedades. La patria da para todo. Es el último
argumento –decía Oscar Wilde– de los imbéciles.

Cuando EEUU dictó el embargo, la medida fue recibida por los líderes del
proceso con ánimo festivo. Guevara, de temperamento socarrón, se burló
de los gringos. A Blas Roca, sobrancero, le salió decir: "Cuba no podrá
ser bloqueada por los imperialistas. Nuestras fábricas no se paralizarán
ni en nuestros hogares escaseará el pan"

Y Fidel ¡ah Fidel! con su célebre elocuencia se tiró al suelo
despreciando la inútil agresión contra la Patria de Céspedes, Martí y
Maceo, y de los heroicos mambises. El himno de los bayameses y el del 26
alternándose al fondo.

El marxismo es omnipotente porque es verdadero, había sentenciado Lenin.
Lleno de semejante convicción el liderazgo cubano recibió el embargo
como fuego de serpentina. Y, oye tú, Cuba sí-yankis no. La revolución
omnipotente centuplicará la producción al punto que –el delirio, como es
usual, era del Che– sobrepasará industrialmente a EEUU en fecha tan
temprana como 1964. ¿Qué importancia podía tener aquel embarguillo,
golpe de piña?

Pronto descubrieron que el recetario revolucionario resoplaba en subida.
Las fuerzas productivas no arrancaban. Sólo el auxilio de amigos
internacionales podría parapetar el país. El fantasma del hambre volaba,
vino el viraje al comunismo y los soviéticos salieron al quite. Fidel
respirando con el alma en la garganta declaró al diario comunista
L'Unitá: "Chico ¿qué habría sido de nosotros si Jruschov no nos hubiera
enviado petróleo, armas, máquinas, piezas de repuesto, técnicos, ni nos
hubiese comprado azúcar?"

Bajo la sombrilla soviética pasó la isla tres décadas. Volvieron a
resonar las trompetas contra el "bloqueo" de 50 años (menos 30) después
de la caída del Muro, entre muchas causas por el pesado bacalao
fidelista. La pregunta no es por qué ha durado tanto torpe embargo, sino
por qué en cinco décadas incluidos los 30 años de liberalidad soviética,
Cuba no aprovechó para crear una sociedad diversificada, próspera,
autosustentada. ¿Será que Marx y Lenin pelaron el mingo?

El embargo es poroso. Está siendo burlado desde hace tiempo por
empresarios estadounidenses. Desde varios lugares de EEUU fluyen
alimentos hacia la isla. Fidel podría negociar con el mundo, su problema
es que no produce, importa. Y así no va ni a la esquina. Sin la larga
ayuda soviética el fidelismo habría terminado en un protectorado de
indigentes. El bloque soviético era el motor de la añeja carcacha
fidelista y ahora Chávez pretende suplirlo con su enferma economía.

Así no se puede. El colapso está pintado en la pared como señal bíblica.
Fidel no puede admitir que no sirvieron para nada los paredones, las
privaciones en nombre de un futuro que nunca llega, la cháchara del
hombre nuevo que se va apenas caza una calva oportunidad, la destrucción
de la libertad política y de medios, el ajusticiamiento de camaradas de
la primera hora, el aberrante culto a su persona. Todo resultó inútil.
Quedó un siniestro sistema orwelliano sobre un desierto productivo y
millones de desesperados. Ilusa utopía similar a las que denostaron
cuando pretendían reconciliar el socialismo con la ciencia.

Fidel magnificó el peso de ese embargo que en los años optimistas hizo
objeto de befa. Se libraba de dar explicaciones enojosas y para no
cansar a un auditorio que ya lo estaba, elevó el tono dramático. El
"embargo" se convirtió en "bloqueo". Y así lo repiten militantemente los
patria-o-muerte de la causa.

¿Bloqueo? Desde el de Europa de Bonaparte a Inglaterra y viceversa, los
bloqueos han sido impotentes y sumamente escasos. El único en la
relación EEUU-Cuba fue el de la crisis de los misiles. Interdicción de
buques que entraran o salieran de los puertos de la isla, con
apercibimiento de captura de carga y tripulantes. Antes de ese bloqueo
momentáneo lo que hay es un simple embargo que a quien sirve es al gran
taumaturgo

El sucesor lo ha comprendido. Nada contra la corriente con un brazo
atado a la espalda. Debe sortear tabúes y el del retórico bloqueo, el
primero. Probablemente dará pequeños pasos y enviará metafóricos
mensajes. Si le entregaran el embargo, lo convertiría en gran victoria
personal. Quizá suba la velocidad de 20 a 30 km/hora, intente un
acercamiento y se aleje cautelosamente de morbosas dependencias
externas. ¿Qué hacer con el Minotauro bloqueador de salidas?

Levantar un enfermo terminal venciendo tantos obstáculos es tarea
homérica que podría tumbar del caballo a jinetes mejores que Raúl.

"Podría" es lo digo, no más.

http://www.elnuevoherald.com/2011/10/28/v-fullstory/1054848/americo-martin-de-embargos-y-mas.html

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