En el año 2000, en un cubículo alargado y estrecho del Capitolio
Nacional, actual sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio
Ambiente, se habilitó un servicio de internet, a 5 dólares la hora.
Entonces, 5 dólares era algo más de la mitad del salario mínimo en Cuba.
El servicio era desesperadamente lento. Su principal uso era como correo
electrónico. Si tenías suerte, te enterabas de alguna noticia en el mundo.
Enviar fotos era un verdadero suplicio. A partir de 2008, cualquier
ciudadano cubano puede conectarse en hoteles de La Habana pagando una
tarifa que va desde los 6 pesos convertibles (cuc), unos 8 dólares,
hasta los 10 cuc (12 dólares) por una hora de navegación.
La conexión todavía es lenta, aunque mejor que aquella del Capitolio.
Ahora, con la llegada en febrero de 2011 del famoso cable submarino, que
unirá a Cuba con Venezuela, Ecuador y Bolivia, en una estrafalaria
entente digital que la gente en la calle llama Alba.net, la velocidad de
trasmisión de datos ha mejorado cualitativamente.
Pero no es nada para tirar cohetes. En una hora puedes pasar fotos y
algun video pequeño que no exceda los 40 megabytes. De cualquier manera,
antes de subir fotos y videos, debes comprimirlos en el ordenador de tu
casa, pues corres el riesgo de consumir tu hora de conexión sin poder
subir el material.
Es decir, pagando en moneda dura puedes entrar a la autopista de la
información. Son las noticias buenas. Echemos un vistazo a las malas.
Virtualmente hablando, Cuba es una isla partida en dos. Fuera de La
Habana, no se permite a los cubanos conectarse a internet en
instalaciones turístícas que posean ese servicio.
Tienes que mostrar tu pasaporte. Pregúntenle a esa tropa laboriosa de
periodistas independientes de las provincias centrales y orientales, las
dificultades que pasan para enviar sus notas y crónicas. En Santiago de
Cuba, en el hotel Santiago, se puede acceder, aunque a ratos, la
seguridad del hotel se los impide. Los de La Habana somos 'privilegiados'.
El otro gran problema es el alto costo, que lo hace prácticamente
inviable para la mayoría de reporteros y blogueros sin mandato. No todos
los informadores libres ganan dinero por sus escritos en Cuba. Y quienes
lo ganan, reciben entre 25 y 100 pesos convertibles al mes, que apenas
les alcanza para sobrevivir.
La mayoría se conecta a internet una vez por semana en uno de los dos
locales habilitados en la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA),
a un costado del malecón habanero. Un servicio que no sólo se oferta a
disidentes: intelectuales simpatizantes del régimen también se conectan
desde allí. Otros disidentes lo hacen en embajadas occidentales como las
de Holanda, Suecia, Polonia o República Checa, las cuales ofrecen dos
horas semanales gratuitas.
La conexión a internet es el mayor problema de los informadores
alternativos en Cuba. Y por lo que se vislumbra, va a empeorar. El
panorama huele mal.
Según informaciones fiables, se está diseñando un servicio de internet
mutilado, previsto para su comercialización a fines de 2011. Una especie
de intranet, donde los usuarios sólo podrán acceder a páginas locales u
otras que el gobierno considere no lesivas a sus intereses. Se tendría
acceso, eso sí, a correos internacionales como Yahoo o Gmail.
Se habla que la instalación del ADSL por parte de ETECSA, podría costar
150 pesos convertibles (170 dólares) y la velocidad de transmisión sería
superior a los 120 kilobytes, casi el doble de la actual. Mensualmente
se pagaría una cantidad, de acuerdo al número de horas. Es un estudio de
factibilidad.
Está por ver qué deciden los gobernantes. La ola de sucesos en el norte
de África los tiene en ascuas. Los Castro saben de la fuerza
movilizativa que tienen internet y las redes sociales. Y le temen. No
sería descabellado pensar que cuando en la isla se comercialice internet
-o intranet- detrás habrá una policía virtual al estilo de China. Igual
o peor.
El otro asunto que preocupa, y mucho, es una ley de información que los
talibanes ideológicos tienen guardada en la gaveta. En caso de
aplicarse, sería un apéndice de la Ley 88 o ley mordaza, la misma que
llevó a la cárcel a 75 opositores en la primavera del 2003. Se ha
filtrado que dicha ley regulará y penalizará el uso de internet.
Herramientas como Facebook o Twitter o una utilización que el gobierno
de los Castro no considere adecuada, podría conllevar una sanción penal.
Esperemos que no bajen la guadaña.
Los temores del régimen y las restricciones, además de coartar un puñado
de libertades civiles y políticas, están dinamitando el futuro de una
generación que también en Cuba nació bajo el dominio de la @.
Iván García
Algunos hoteles y precios
En el Hotel Saratoga la hora cuesta 10 cuc (12 dólares). Por dos horas
pagas 15 cuc, más ventajoso. Tiene Wi-Fi las 24 horas. Tres PC ofrecen
servicio de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Si vas con tu portátil y una
tarjeta previamente comprada en ese hotel, te puedes conectar a
cualquier hora.
En el Hotel Parque Central la hora cuesta 8 cuc (10 dólares). 5 horas
valen 35 cuc (40 dólares), sale en 7 cuc la hora. La conexión es entre
60 y 80 kilobytes.
El más rápido es el Meliá Cohiba. La velocidad puede alcanzar 120
kilobytes. La hora cuesta 10 cuc si utilizas la máquina del hotel. Si
llevas Wi-Fi tienes que pagar 12 cuc (15 dólares).
En casi todo los hoteles de La Habana el precio fluctúa entre 8 y 10 cuc
la hora de internet. La velocidad ha mejorado. Pero no tanto como para
subir extensos archivos ni videos.
En la Habana Vieja hay hoteles donde las tarjetas cuestan 6 cuc la hora,
pero la conexión es muy mala. Además, usan un software llamado Ávila que
se rumora es un programa espía que copia tus cuentas de correo o la
contraseña de tu blog.
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