11-05-2011.
Jaime Leygonier
Hablemos Press
(www.miscelaneasdecuba.net).- La Habana. El opositor pacífico Juan
Wilfredo Soto García murió horas después de ser golpeado en un parque
por agentes de la policía nacional revolucionaria y el comunicado
oficial afirma que murió "de muerte natural por pancreatitis" y que "es
mentira" que muriera de lesiones internas por la golpiza.
¡Fatalidad demasiado casual que la enfermedad se desencadenó tras la
golpiza! así mismo el comunicado denigra al difunto acusándolo de
delincuente común y de "usado por la contrarrevolución".
Esta respuesta oficial a la divulgación espontánea entre la población
cubana de la noticia del asesinato sigue el patrón de justificar
cualquier hecho de sangre de las autoridades como "natural" y de
desacreditar a las víctimas: por un lado "no fue culpa de nadie", por
otro lado "era un delincuente, no se perdió nada".
El 13 de junio de 1994 ocurrió la masacre ante la boca de la bahía de La
Habana de la multitud que pretendió huir del país en un remolcador de
madera al que las autoridades para que no escaparan y dar un escarmiento
envistieron con buques de hierro ahogando alrededor de 40 personas entre
ellos 9 niños.
Entonces la versión oficial fue "accidente" y culpó a los padres por "su
irresponsabilidad" de embarcar a sus hijitos en un barco viejo sobrecargado.
La parodia del juicio sobre el caso dictaminó que fue "accidente" y,
como en todo el mundo la legislación pena a los responsables de
accidentes, aquí los responsables de ahogar a una multitud fueron
exonerados de toda culpa.
La muerte del preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo, a quien
depauperado en prolongada huelga de hambre encerraron las autoridades en
celda solitaria, desnudo con las temperaturas invernales más bajas en
años, y le cortaron durante varios días el agua pretendiendo así
obligarlo a comer, ocurrió según versión oficial por "privación
voluntaria de alimento" pero la ciencia hizo "todo lo posible" por salvarlo.
Todo menos consentir a las simples demandas de Zapata: respeto a su
dignidad y alimentarse de lo que le llevara su madre. También el
comunicado oficial se extendió denigrando al difunto por "delincuente
común".
La muerte masiva de ancianos recluidos como pacientes del Hospital
Siquiátrico de La Habana, muertes por hambre, frío y maltratos, fue
oficialmente explicada por "causas naturales" y la reciente nota de
prensa sobre el juicio por los hechos notició condenas –la mayor de 12
años- por figuras delictivas relativas a malversación, ninguna por
negación de atención médica y maltratos.
Y ni una palabra de compasión por la muerte de esos pacientes, sólo
palabras de condenas por el daño a "la imagen" de la atención de salud
en Cuba y de "la Revolución" aprovechado por "propagandas anti cubanas".
La violencia y la arbitrariedad oficiales impunes van en creciente,
aumentarán promocionalmente el descontento popular y a la impotencia de
los amos para alimentar a la población y darle –o mentirles- un futuro.
Volverán a matar a "delincuentes" o "gusanos apátrida" o a cualquier
hijo de familia indiferente o comunista que tropiece con un abusador con
uniforme.
Morirán por "causas naturales" o patadas que revientan órganos.
La impunidad y la falta de cumplimiento de las leyes que protegen la
integridad del individuo son necesidades crecientes de este poder. Los
que dan la orden de hundir el barco con una multitud y de cumplir con
turbas de policías de civil la consigna "la calle es de los
revolucionarios" están impune en el poder criticando "la muerte de Bin
Laden".
Reciben de las autoridades de los países democráticos tratamientos de
"máximo líder de la revolución" y "excelentísimo señor presidente".
Cuando nos peguen un tiro en la nuca nunca dirán que morimos de
hemorragia cerebral y, por descontado, que somos delincuentes y
contrarrevolucionarios, muerte tan natural como la muerte de la
economía, la ley y el orden bajo este tipo de regímenes.
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=32250
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