Fidel Castro dio armas para el Caracazo
ANTONIO MARIA DELGADO
adelgado@elnuevoherald.com
Tres años antes de que Hugo Chávez intentara tomar el poder por la
fuerza, izquierdistas venezolanos vinculados con La Habana buscaban
sacar provecho a un esperado estallido popular para derrocar al ex
presidente Carlos Andrés Pérez, siendo dotados con armas y guiados
personalmente por Fidel Castro, según reveló un oficial venezolano de
alto rango.
El ex comandante del Ejército de Venezuela, Carlos Julio Peñaloza, dijo
que Castro aprovechó su visita a Caracas durante la toma de posesión de
Pérez -el 2 de febrero de 1989- para ingresar armas al país petrolero y
ultimar detalles de una insurrección que sería liderada por civiles y
militares venezolanos que simpatizaban con el régimen cubano.
Algunas de las armas incluían rifles de francotiradores que semanas
después fueron utilizados contra soldados y agentes del orden público
durante el llamado "Caracazo", el levantamiento popular en el que
cientos de venezolanos perdieron la vida.
"Cuando se produce el Caracazo (el 27 de febrero), Fidel trató de
explotarlo", reveló Peñaloza, general de División del Ejército, en una
entrevista con El Nuevo Herald. "Fue una explosión popular pero,
sabiendo que venía, él se preparó para sacarle provecho".
El estallido popular era sólo cuestión de tiempo, señaló Peñaloza, quien
tenía acceso a los organismos de inteligencia del Ejército y a la
información suministrada por agentes que habían infiltrado los
movimientos subversivos.
Cuando Pérez resultó electo en 1988, la economía venezolana se
encontraba en serios aprietos, afligida por una severa caída en los
precios del petróleo, un gigantesco endeudamiento y una espiral
inflacionaria que parecía haber salido de control durante el mandato del
presidente saliente Jaime Lusinchi.
Los organismos de inteligencia ya habían comenzado a recibir informes de
que algo muy grande y serio estaba por ocurrir en Venezuela en el marco
de la grave situación económica del país que, aunada a una serie de
escándalos de corrupción, contribuía a acentuar el descontento de la
población.
Y en ese ambiente de descontento llegó Castro a Caracas, en lo que era
su primera visita en 30 años, para participar en una ostentosa
inauguración presidencial bautizada en Venezuela como "la Coronación de
Pérez".
"Cuando Fidel llega a Caracas para la coronación, entra con una comitiva
de 300 personas y trae numerosas cajas que contenían armas", dijo el
general, quien tres años después le advirtió a Pérez, sin ser escuchado,
que Chávez y otros oficiales preparaban un golpe de Estado.
"Llegaron en tres aviones de Cubana de Aviación y entraron por la rampa
presidencial, pero debido a coordinaciones con agentes del alto
gobierno, la comitiva y los pesados cajones pasaron sin revisión en el
aeropuerto", añadió Peñaloza.
Las cajas fueron colocadas en camiones que estaban esperando el
cargamento, y las personas, 280 de ellas que se presentaban como el
personal de seguridad de Castro, fueron trasladadas al recién
construido, pero aún no inaugurado, hotel Eurobuilding, que días antes
había sido tomado en su totalidad por el G2 cubano, dijo Peñaloza.
"Ese hotel fue por una semana territorio cubano en Venezuela", comentó
Peñaloza. "Todos sus puntos de acceso eran controlados por las fuerzas
de seguridad fidelistas. Tomaron el edificio como si se tratara de una
embajada".
También fue el escenario de una serie de reuniones secretas sostenidas
entre Fidel y varios líderes de la izquierda venezolana, quienes se
entrevistaron con el jefe de la revolución cubana para recibir
instrucciones, dijo Peñaloza, citando la información que había sido
recabada durante las labores de inteligencia.
"Hubo varias reuniones en el hotel. Eso fue una peregrinación de
venezolanos", comentó el general. "Algunos venían supuestamente a
saludar a Fidel, pero otros venían a pedir instrucciones, a recibir
órdenes, a discutir cómo tomar el poder en Venezuela".
Las reuniones en Venezuela con ex guerrilleros y líderes connotados de
los movimientos de izquierda se produjeron en momentos en que oscuros
nubarrones comenzaban a posarse sobre la economía cubana.
La entonces Unión Soviética, su principal aliado económico, ya había
implementado las reformas económicas conocidas como la Perestroika y que
luego condujeron a la desintegración de la superpotencia y al retiro de
la ayuda que brindaba regularmente a La Habana.
Y el creciente descontento de los venezolanos sobre las condiciones
económicas del país y lo que percibían como el deterioro de la moral y
ética de la clase dirigente, constituían una oportunidad para Castro de
ganarse a un nuevo aliado, dijo Peñaloza.
Según Peñaloza, en las reuniones se decidió canalizar la esperada
rebelión popular para forzar la salida de Pérez. El levantamiento
debería ser acompañado por alzamientos militares, emprendidos por
oficiales que desde hacía algún tiempo ya venían conspirando contra el
sistema bipartidista venezolano.
La izquierda, asegura Peñaloza, tenía decenas de agentes infiltrados
dentro de las Fuerzas Armadas, incluyendo dentro de los propios
organismos de Inteligencia.
Pero el estallido social se produjo mucho antes de lo previsto, a sólo
25 días de la juramentación de Pérez.
"El 27 febrero los tomó por sorpresa. Ocurrió antes de que estuvieran
totalmente preparados, porque la idea era también aprovechar el
estallido con las tropas en la calle para tomar el poder, y esa parte no
la pudieron controlar. Cuando ocurrió, los militares no estaban listos",
comentó.
No obstante, el levantamiento popular alcanzó tal magnitud -con decenas
de miles de personas en las calles y el saqueo de cientos de tiendas y
supermercados- que los subversivos civiles sintieron que no tenía más
opción que salir a la calle, sin el complemento militar.
Entre ellos podrían haber estado algunos cubanos que ingresaron al país
con Castro debido a que cuando el líder cubano salió, el tamaño de su
comitiva era menor de las 300 personas que ingresaron, dijo.
"Es ahí cuando hacen aparición los francotiradores", comentó Peñaloza.
"Los francotiradores son una de las tarjetas de presentación de Fidel".
Añadió que estos contribuyeron a la violencia que caracterizó el
aplacamiento del levantamiento popular, ya que los soldados y agentes de
la policía comenzaron a hacer uso de las armas para defenderse.
"En la zona cercana al comando del Ejército, había cuatro o cinco
edificios con tres o cuatro francotiradores en las azoteas. Era gente
que disparaba muy bien y que estaba muy bien entrenada. Yo los vi
disparar. Causaron mucho daño hasta que se tomaron los edificios. Fueron
muy hábiles, tenían todo bien planificado y no eran blancos fáciles".
Las fuerzas del orden lograron reprimir el levantamiento. Luego los
revolucionarios lo volverían a intentar con Chávez en 1992, pero esta
vez sin los civiles.
Fracasados los golpes del 92, los izquierdistas modificaron la
estrategia y Chávez llegó al poder en 1998 por la vía electoral.
Peñaloza dijo que la victoria de Chávez en Venezuela es la culminación
de un viejo sueño de Fidel Castro.
"Fidel siempre quiso controlar a Venezuela, porque era controlar el
petróleo", comentó el general. "El tiene un proyecto que va más allá de
Cuba. Busca como mínimo a toda Hispanoamérica. Y el proyecto está
andando. El hombre ya está viejo, y nunca verá el desenlace, pero ya ha
hecho bastante".
http://www.elnuevoherald.com/2011/05/08/v-fullstory/937705/fidel-castro-dio-armas-para-el.html
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