El loro, la prostituta y el VI Congreso del PCC
Nicolás Pérez
La dueña del loro es una mujer de moral distraída que tropieza en un bar
con un marinero borracho y lo lleva a su apartamento. Al entrar, coloca
sobre la jaula de su loro un forro de tela para que este no pueda ver ni
escuchar nada. Y le ordena al pajarito: "Ahora mismo te duermes". El
loro supone se hizo de noche y se duerme sin protestar. Al rato la
prostituta y el marinero se fajan a gritos por el precio de la entrega
carnal. El marinero se larga dando un fuerte portazo. La prostituta
enciende las luces y le quita al loro el forro de su jaula y el ave
confundida que piensa son las cuatro de la mañana, parpadea y dice:
"!Diablos, esta es la noche más corta de mi vida!"
El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba me recordó ese cuento: duró
poco y lo conformaron prostitutas ideológicas y loros amaestrados. El
evento creó en el exilio anticastrista tres diferentes reacciones.
La primera la del exilio histórico, que sabiamente no le prestó atención
porque lo consideró un circo sin importancia. La segunda fue la de
ingenuos que pensaron que este Congreso iba a rectificar errores y
producir el milagro de cambiar a Cuba.
Un tercer criterio lo ha dado el grupo que recientemente ha desertado de
la revolución. Los veo exactos a nosotros. Hay quienes dicen que este
exilio y los ciudadanos de la isla somos pueblos diferentes. Creo que
las diferencias entre Miami y La Habana son cosméticas. Las
coincidencias esenciales siguen intactas.
No tengo nada contra los que llegaron últimamente al exilio. Salvo una
pequeña comunidad de afectos a Batista que aterrizó en Miami en enero
del 59, el resto de esta ciudad por acción u omisión no tiene derecho a
juzgar a los recién llegados. Incluso, este grupo debe ser el puente
para influir dentro de la cúpula castrista pues en Cuba solo los
mayimbes pueden incidir en el futuro de Cuba.
La opinión del tercer grupo es curiosa. Y citando a uno de sus líderes
emblemáticos, existe en Cuba un proceso de reformas que ha comenzado y
no tiene marcha atrás (?). Asegura él que durante el debate del Congreso
prevaleció la crítica, y añadió una verdad de Perogrullo, que los
dirigentes históricos eran los culpables de los errores revolucionarios.
Pero matizó, porque ahora el asunto, dijo, es caminar hacia delante con
un diseño económico y social muy diferente.
En el lenguaje chino de los burócratas citó que: "de 291 lineamientos
originales, 16 quedaron integrados en otros, se modificaron 181 y se
incorporaron otros 36 para reunir un total de 311, lo que supone que el
68% de estos lineamientos fueron reformados". ¿Alguien entendió algo? Al
castrismo lo absolverá la historia pero lo condena su burocracia.
El brillante nadador entre dos aguas termina señalando que "nos guste o
no, la fuerza motriz, los actores fundamentales de este evento se
inspiran en Raúl Castro y están dirigidos por él". Y finaliza diciendo
que: "Ningún análisis serio puede negarle al VI Congreso del PCC el
beneficio de la duda".
Es difícil escribir un número de imprecisiones tan osadas en tan pocas
líneas. Sin embargo, les tengo una mala noticia: trabajos como este
ponen a pensar a los comunistas de la isla. Yo trabajaría con los recién
llegados, los promocionaría, les daría espacios. Porque perturban y
alucinan a sus ex compañeros de viaje que siguen prisioneros dentro de
la Cortina de Bagazo y que les cuesta trabajo entender que quien fue
comunista hasta ayer, puede hoy, en el corazón del Imperio, justificar y
defender veladamente al castrismo sin serias consecuencias. No entienden
qué es la democracia.
Si al pueblo de Cuba le llegara un mensaje inteligente, intenso y
original, no sobre las ventajas económicas del capitalismo, eso es
materialismo, sino sobre la esencia espiritual y moral de la libertad y
la democracia, al castrismo le quedarían tres afeitadas.
Por último, a ellos, a los que quedaron atrás en altas posiciones dentro
de la isla, les envío hoy un mensaje. No sean tontos. No hay ningún
grupo humano con más capacidad de perdón que este exilio. Aún están a
tiempo de encontrar el Camino de Damasco, los han encontrado ex
ministros y ex generales, ¿por qué tú no?
Pero eso sí, no se te ocurra montarte en una balsa ni robarte una
avioneta, quédate allá y libérame. Muchos exiliados hicimos lo nuestro
en el Escambray, Bahía de Cochinos y la clandestinidad. Llegó tu turno
de sacarle el aceite a la aceituna sin titubeos ni menoscabos. Y si
derrocas a Castro, te prometo que te apoyaré como presidente de Cuba en
las primeras elecciones libres que se produzcan en la isla.
http://www.elnuevoherald.com/2011/05/10/938970/nicolas-perez-diaz-arguelles-el.html
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