miércoles, 21 de julio de 2010

Nadie me ha llamado

"Nadie me ha llamado..."

En el penal de Guanajay, el disidente cubano Miguel Galván espera con
angustia noticias sobre su liberación

MAURICIO VICENT - la Habana - 21/07/2010

Suena el teléfono y es de la prisión de Guanajay, una cárcel de máxima
seguridad situada a 45 kilómetros al oeste de La Habana. "Soy Miguel
Galván, del Grupo de los 75. ¿Es el corresponsal de EL PAÍS?". La voz de
este ingeniero de mecánica automotriz, con varias maestrías a sus
espaldas y 45 años de edad, suena como un cañón, pero en sus palabras se
percibe también la angustia: "Todavía nadie me ha llamado, sigo
esperando...". Con igual incertidumbre, otros presos aguardan la llamada
del cardenal Jaime Ortega, principal mediador de la Iglesia católica
ante el Gobierno, quien desde hace días contacta personalmente con cada
uno de los opositores en prisión para saber qué quieren hacer.

"Le diré que me voy si puedo marcharme con toda mi familia

[una decena de personas, entre hermanos, sobrinos, cuñados]. También
quisiera poner un ramo de flores en la tumba de mi madre", asegura. A
Galván, condenado a 26 años de cárcel (la tercera pena más elevada de
aquellos juicios sumarísimos de la primavera de 2003), le preocupan las
condiciones de llegada en España. Es uno de los objetivos de esta
llamada: "¿Sabe usted algo de cómo van las cosas por allá?".

Otros dos prisioneros de conciencia en Guanajay, Héctor Raúl Valle
Hernández y Alfredo Felipe Fuentes, se enfrentan al mismo dilema:
todavía no los han llamado aunque se quieren marchar, y comparten las
mismas angustias. El cuarto miembro del Grupo de los 75 que cumplía su
sentencia en esta prisión, José Ubaldo Izquierdo, habló hace días con
Ortega y saldrá hacia España junto a un grupo de otros siete opositores
esta misma semana. Galván vuelve a la carga: "¿Se sabe ya qué pasará con
los que no quieran marcharse?". Todavía hay muchas cosas que no están
claras, y las múltiples indefiniciones tienen "mal" a los presos, afirma
este sindicalista opositor, que en el momento de su detención trabajaba
como periodista de la agencia disidente Havana Press. Después de nuestra
conversación a toda prisa ("los presos tenemos solo 25 minutos semanales
de llamadas telefónicas"), el presidente del Parlamento cubano, Ricardo
Alarcón, despejó algunas dudas: el Gobierno liberará a todos los presos
políticos que no carguen con hechos violentos ni delitos de sangre, no
solo a los 52 miembros del Grupo de los 75; y los que decidan quedarse
en Cuba podrán hacerlo. "Lo que dice el acuerdo, (es) que podrán viajar
al exterior (...), pero en Cuba hay personas que fueron liberadas de
prisión hace años y que están en su casa. Esto es lo mismo", declaró en
entrevista con France Presse en Ginebra.

Pero ¿cuántos presos políticos "pacíficos" pueden beneficiarse de la
medida? El presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos,
Elizardo Sánchez, aclara que una vez salgan los 52 presos del Grupo de
los 75, en las cárceles quedarán 101 presos "por motivos políticos". "De
estos, 36 pertenecen a organizaciones opositoras, alrededor de 60 no han
realizado ningún hecho violento y 69 pudieran acogerse ahora mismo a la
libertad condicional, aplicando las leyes cubanas". Sánchez no da
nombres por "elemental discreción", pero sus informes ya están en manos
de organizaciones humanitarias. Otra noticia es que, gracias a gestiones
de la Iglesia, el Gobierno permitirá salir directamente hacia EE UU a
Ariel Sigler Amaya, parapléjico, liberado recientemente.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Nadie/ha/llamado/elpepiint/20100721elpepiint_9/Tes

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