lunes, 18 de mayo de 2009

LA POLÍTICA INTERNACIONAL HACIA CUBA Y LA COMPLACENCIA CON EL RÉGIMEN CASTRISTA

LA POLÍTICA INTERNACIONAL HACIA CUBA Y LA COMPLACENCIA CON EL RÉGIMEN
CASTRISTA
2009-05-17.
Osvaldo Alfonso Valdés, Ex Prisionero de Conciencia de la Causa de los
75 y Analista Político de Misceláneas de Cuba

(www.miscelaneasdecuba.net).- Si se pudiera definir en pocas palabras
que es lo que prima en las relaciones internacionales con el régimen
castrista, se podría definir en tres palabras: complacencia, amoralidad
e indiferencia.

Complacencia, pues cada vez más se busca acercamiento con el Gobierno
cubano teniendo menos en cuenta sus sistemáticas violaciones de los
derechos humanos; amoralidad, pues se esgrimen muy poco éticos pretextos
para esos acercamientos; e indiferencia, pues los verdaderos intereses
de todo un pueblo son también cada vez menos tenidos en cuenta y prima
la indolencia hacia el sufrimiento de los cubanos.

Y se trata de los gobiernos y los organismos internacionales que
incluso, como es el caso del Consejo de Derechos Humanos, elige a los
representes de la dictadura comunista como parte de sus miembros. Se
constata igualmente en ciertas declaraciones hechas por representantes
de otras instituciones y hay ejemplos claros para ilustrarlo. Tomemos un
par de ellos.

En días pasados, en entrevista con el diario español El País, el
Secretario General de la OEA, José Miguel Insulsa, reiteraba su postura
de que Cuba debería ingresar a esa institución interamericana pues no se
justificaba ya su exclusión. Afirmaba igualmente que en la isla existían
problemas de democracia al igual que en otros países de América Latina.

Podría pensarse que el señor Insulsa se refería a Venezuela, Bolivia o
Nicaragua, países en los cuales sus gobiernos, a pesar de haber sido
elegidos democráticamente, no gobiernan del mismo modo.

Pero no, evidentemente cuando se sigue leyendo la entrevista, no es a
esos países a los que se refiere precisamente, pues sin ningún recato el
socialista Insulsa afirma: "Yo, particularmente, cuando me llega un
informe de un organismo por ahí que habla de la falta de democracia en
Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, yo me pongo sospechoso."
O sea, que este señor sospecha no de las denuncias si no de quienes la
hacen, y a la pregunta de que si hay retroceso en la democracia en
Venezuela, responde que no está muy seguro. Así estamos.

Ya conocemos, además, el coro de gobiernos que piden el regreso de Cuba
a esta institución, incluido el de Colombia, a pesar de que está bien
alejado del eje chavista. Es como si cuando de Cuba se tratara, la ética
no contara para nada, no importa el color político de los gobiernos
latinoamericanos.

No tienen ni siquiera respeto hacia sí mismos, pues los Castro no se han
cansado de repetir una y mil veces las peores calificaciones hacia la
OEA. Evidentemente nuestra América no solo tiene las venas abiertas,
como afirma Galeano, sino también las raíces torcidas, como afirma
Carlos Alberto Montaner.

Pero no solo esta falta de ética esta presente en la política de los
gobiernos latinoamericanos hacia nuestro país. Lamentablemente hay que
decir que la Unión Europea lo refleja también. Como valorar si no las
declaraciones del Comisario europeo de Desarrollo Louis Michel, que
afirmó que si "la UE se demora en consolidar la normalización de sus
relaciones con Cuba, los estadounidenses lo harán antes que nosotros".

¿Dónde están los principios democráticos de la política exterior europea
hacia Cuba? ¿Dónde queda la Posición Común? ¿Acaso se trata de emular
con Estados Unidos en las relaciones con la isla? Estas declaraciones no
son más que el reflejo de que también las relación con nuestro país
están marcadas por el eterno complejo europeo hacia Estados Unidos.

Estas afirmaciones las hizo Louis Michel luego de reunirse en Praga con
el canciller de la dictadura. Y dijo cosas tales como: "Tengo la
impresión de que los cubanos muestran una voluntad real de normalizar
completamente sus relaciones con la UE, que se está convirtiendo a sus
ojos en un socio muy importante". ¿Qué es esto?, ¿Ingenuidad? Es decir
que ya no importa si existen avances o no en materia de derechos humanos
en la isla, sino la voluntad de la dictadura en normalizar sus
relaciones con la UE.

¿Acaso esto no deja en pura retórica la letra de la Posición Común que
establece que persigue el avance hacia a la democracia en Cuba? ¿Se
puede propiciar este avance premiando con buenas relaciones a la
dictadura que sigue violando los derechos humanos solo porque de lo
contrario "los Estados Unidos lo harán antes y el régimen tiene voluntad
real de normalizar los vínculos porque la UE es un socio importante?
Realmente pocas veces está más clara la falta de principios en política
exterior con estas posturas que el comisario europeo muestra en el caso
de nuestro país.

Estados Unidos, sin embargo, sigue teniendo la actitud más coherente en
esas relaciones. Lo dicen los hechos. El Gobierno de Obama ha sabido
hasta el momento combinar muy bien el mostrar el interés de mejorar las
relaciones pero con el claro mensaje de que el objetivo es que mejore la
situación de los ciudadanos. En definitiva, los gestos que ha hecho
significan mejorías palpables para cubanos de ambas orillas. Más aún, ha
dejado aún más claro que el obstáculo está del lado del régimen que solo
ha respondido con descalificaciones y torpezas deliberadas para que nada
cambie en ningún sentido.

De cualquier modo, la fuerza principal y lo determinante somos nosotros
los demócratas cubanos. Lo decidirá lo que hagan los que viven y luchan
en la isla por la democracia y lo que seamos capaces de hacer los que
estamos en el exilio para apoyarles. En nosotros está el cambio.

LA POLÍTICA INTERNACIONAL HACIA CUBA Y LA COMPLACENCIA CON EL RÉGIMEN
CASTRISTA - Misceláneas de Cuba (18 May 2009)

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=20787

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