Con calor y sin TV
By ALEJANDRO ARMENGOL
El presupuesto de la Casa Blanca para las transmisiones de Radio y TV
Martí es $2.4 millones menos que el año anterior, y se esperan cambios
en la programación de ambas emisoras, con segmentos noticiosos más
cortos y frecuentes en la televisión y una programación radial dedicada
exclusivamente a la divulgación de noticias. Pero hay poco nuevo en esta
información, que confirma la tendencia que parece va a regir al menos
durante este primer año del gobierno del presidente Barack Obama:
avanzar con extrema cautela en todo lo que respecta al caso cubano,
entre otras razones porque no se trata de una prioridad de su gobierno.
En este sentido, sus palabras de un ''nuevo comienzo'' parece que fueron
más retórica presidencial que un verdadero compromiso. Al menos, hasta
ahora hay motivos para esa impresión.
Con una emisora de televisión que está comprobado no se ve en la isla y
una programación radial que puede ser cubierta por la Voz de las
Américas, el gasto de $32.5 millones para el 2010 se explica en parte
como una forma de complacer a cierto sector de la comunidad exiliada y
los congresistas que la representan, y el contar con una supuesta pieza
de negociación en caso de que se produzcan las tan mencionadas
conversaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Lo primero forma parte de la compleja y en muchos casos desvirtuada
madeja electoral de este país. La utilidad de Radio y TV Martí como
parte de una negociación es bastante relativa. La emisora radial ha ido
perdiendo audiencia y la de televisión nunca la ha tenido. La Habana
está más interesada en llegar a un acuerdo sobre sus cinco agentes
encarcelados en Estados Unidos que en el cese de las transmisiones. Si
el gobierno norteamericano quiere seguir botando dinero en este sentido,
es un problema para nosotros, los contribuyentes.
La inclusión de un presupuesto reducido pero sustancial para Radio y TV
Martí, y el planteamiento de algunos cambios de concepto en la
programación, es una clara indicación de que el esfuerzo para cambiar la
política norteamericana hacia Cuba se define en el Congreso antes que en
la Casa Blanca.
''En la televisión, cuando el noticiero está en el aire, hemos visto que
el nivel de atención de la gente baja. Lo que la gente quiere es algo
más breve y más al grano, una dinámica diferente de lo que se ofrece
ahora'', dice Pedro Roig, director de la Oficina de Transmisiones a
Cuba, entidad que tiene a su cargo Radio y TV Martí.
Cualquiera que lea esta declaración pensará que la emisora de televisión
se ve en Cuba. No es así. Esto acaba de ser confirmado por un informe
del Departamento de Estado sobre las operaciones de la Oficina de
Intereses de Estados Unidos en Cuba, realizado en 2007, durante la
presidencia de George W. Bush.
Durante años, quienes abogan a favor del mantenimiento de ambas
emisoras, han argumentado que los sondeos que muestran la baja audiencia
de la emisora radial, y que también informan el hecho de que la señal de
televisión no se recibe, no resultan confiables, ya que en Cuba la
población tiene miedo a decir que ve o escucha estas emisoras.
Puede dudarse de la confiabilidad de algunos de estos sondeos, pero en
un sentido contrario: lo más probable es que las cifras sean aún más bajas.
Muy sencillo: uno de los instrumentos que utiliza el gobierno de Estados
Unidos para obtener información sobre la audiencia de las emisoras es un
cuestionario que se hace a quienes buscan una visa para viajar a Estados
Unidos. Aparte del hecho de que no es lo más adecuado --desde el punto
de vista ético y profesional-- aplicar un cuestionario en esas
condiciones, el falseamiento de las respuestas estaría dado por el
interés de los interrogados en presentarse con una imagen favorable a
Estados Unidos, no lo contrario. Por favor, no es la inmigración cubana
quien hace el cuestionario.
Sin embargo, lo más importante es que estos sondeos no son el único
medio para conocer la recepción de Radio y TV Martí.
La sede diplomática norteamericana en La Habana cuenta con personas en
15 lugares en todo el país. Los resultados respecto a TV Martí son que
nunca o muy pocas veces se ve.
¿Qué sentido tienen los planes de cambiar una programación que de
cualquier manera no se ve?
TV Martí es la única emisora de televisión del mundo que tiene 19 de
existencia sin contar con una audiencia discernible.
Por otra parte, la programación de esta estación, que durante los dos
últimos años se ha podido ver en Miami gracias a la generosidad del ex
presidente Bush con el dinero de los contribuyentes, es anticuada y de
una calidad pésima, por decir lo menos.
Criticar el proyecto de Radio y TV Martí puede parecer una labor
ingrata. En primer lugar, porque se debe aclarar el rechazo a la actitud
del gobierno cubano, que interfiere e impide las transmisiones. En
segundo debido a los vínculos profesionales que muchos en Miami hemos
mantenido con ambas o alguna de esas emisoras. Yo, por ejemplo,
participé durante algunos años en un programa de Radio Martí, en el cual
comentaba noticias de arte y literatura originadas en Estados Unidos y
Europa. Tengo amigos en ambas emisoras y sé que son muy buenos
profesionales.
Lo peor que le ha ocurrido al programa de transmisiones a Cuba es su
traslado a Miami. Después del gasto millonario que la mudanza implicó,
carece de sentido abogar por su regreso a Washington. Quizá el plan de
limitarse a la divulgación de noticias tiene como objetivo devolverle
algo de la objetividad perdida, durante la era Bush.
El mismo informe del Departamento de Estado, que señala que TV Martí no
se ve en Cuba, contiene un dato curioso: la famosa valla anunciadora
colocada en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana no
despierta la atención de los transeúntes, pero hace que aumente el calor
y produce un zumbido molesto en los despachos del jefe de sección y su
segundo. De nuevo la farsa se mezcla con la tragedia en el caso cubano.
Encerrado en el cuarto, pasando calor, el ruido de la radio y la
televisión que no se ve.
ALEJANDRO ARMENGOL: Con calor y sin TV - Opinión - El Nuevo Herald (18
May 2009)
http://www.elnuevoherald.com/opinion/v-fullstory/story/452616.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario