viernes, 6 de enero de 2017

Redes inalámbricas, la telaraña que envuelve la Isla

Redes inalámbricas, la telaraña que envuelve la Isla
MARCELO HERNÁNDEZ, La Habana | Enero 04, 2017

Basta encender la pequeña antena de wifi y orientarla hacia el balcón
para que en la pantalla de la computadora brote una larga lista de redes
inalámbricas que entrelazan todo el barrio. Hilos invisibles que unen a
cientos de usuarios. El soporte material de ese entramado son los
NanoStation, Bullets, Rockets, Routers y antenas Yagi, los objetos
tecnológicos más codiciados en la Isla.

"Allá en ese edificio hay como nueve redes", cuenta Ricardo, conocido
como Rupert en el nodo del que es administrador en el municipio Playa,
al oeste de la ciudad. El joven, graduado en la especialidad de
Geografía, decidió un día invertir en varios aparatos para recibir y
emitir señales wifi. En poco tiempo montó una red con más de 250 usuarios.

"Antes era muy complicado, porque no se encontraban los equipos, pero
ahora el mercado está saturado", cuenta Rupert a 14ymedio. Aunque en
ninguna tienda del país se comercializa este tipo de tecnología, el
mercado informal muestra un amplio surtido de receptores, estaciones
inalámbricas, antenas y hasta técnicos especializados en su montaje y
configuración.

Las normas aduaneras que entraron en vigor a mediados de 2014 son muy
claras en cuanto a la importación de dispositivos para redes de datos
como routers y switches. La regulación advierte que para introducirlos
en el país, el viajero "requiere autorización previa del Ministerio de
Comunicaciones", pero en la práctica las autoridades no siempre aplican
lo establecido.

"Hay turnos de trabajo en que son más estrictos y confiscan todos los
NanoStation que se detectan, pero otros se hacen de la vista gorda
porque llegan muchos de estos equipos", detalla a este diario un
empleado de la Aduana General de la República que labora en la Terminal
2 del Aeropuerto Internacional José Martí.

El trabajador, que prefirió el anonimato, asegura que junto a los
televisores de pantalla plana, los aparatos de aire acondicionado y los
teléfonos inteligentes, los dispositivos para comunicaciones
inalámbricas son los que más traen las mulas que operan en los vuelos de
corta distancia e importan mercancía para las redes informales de comercio.

Los equipos para wifi están desplazando a las antenas parabólicas.
Aunque todavía muchas familias apuestan por la programación televisiva
que llega a través de esa vía, el consumo de audiovisuales a la carta se
abre paso. Las redes inalámbricas alternativas se han sumado al paquete,
con un variado surtido de juegos, documentales, cursos y foros donde no
se puede hablar de política y religión ni compartir pornografía.

La ventaja de los dispositivos para redes reside también en su discreto
tamaño y la posibilidad de pasar desapercibidos. "A diferencia de una
parabólica, un NanoStation no levanta ninguna sospecha, es pequeño, se
puede colocar en un balcón y la gente que no sabe pensará que es una
cajita blanca que se te ha quedado ahí", asegura Rupert. No obstante,
recuerda varias redadas que hizo la policía en su barrio para
desmantelar redes, aunque señala que hace tiempo que no han vuelto.

SNet, la araña más grande

StreetNet, abreviada como SNet es la reina de las telarañas inalámbricas
que surca La Habana. Se extiende por todos lados y sus tentáculos llegan
a cada barrio. En ciudades como Santa Clara, Cienfuegos, Pinar del Río y
Santiago de Cuba también funcionan iniciativas similares. A mediados de
este año, se calculaba que más de 30.000 usuarios en la capital estaban
enchufados a SNet, pero en los últimos meses su crecimiento se ha
potenciado gracias a la llegada de más infraestructura.

El plato fuerte de SNet son sus redes sociales, que permiten a los
usuarios interactuar como lo harían en Facebook o Instagram, compartir
ficheros y jugar en línea. Contiene más de medio centenar de sitios que
funcionan sin necesidad de conectarse a internet y ofrece la posibilidad
de subir o descargar archivos pesados a través del protocolo FTP.

Pero todo rey puede ser destronado y a SNet le ha llegado también la
competencia. "Las redes más pequeñas y privadas están creciendo muy
rápidamente", cuenta a este diario Rupert. "La gente está buscando
espacios virtuales más reducidos donde encontrarse para compartir y
ahora cualquiera se monta una red, no tiene que esperar a que un
administrador de SNet le dé la contraseña para entrar".

Para los que no pueden pagar los costos de un NanoBeam, uno de los
equipos más ambicionados por los montadores de redes wifi, queda echar
mano de la inventiva. Kirenia y su hermano Amaury se dedican a hacer
antenas direccionales Yagi-Uda con una potencia de hasta los 19
decibelios isótropos (dBi), la unidad de medida que advierte de la
ganancia del aparato para captar señales y recibirlas.

"Al principio hicimos una antena para jugar en red con unos amigos del
barrio, pero después empezamos a venderlas y ahora tenemos mucha gente
interesada", cuenta la joven, de 21 años y residente en Santiago de las
Vegas, al sur de la capital cubana. Aprendió los rudimentos de su
trabajo con "unos manuales descargados de internet" y desde entonces le
apasiona armar la estilizada anatomía de cada antena, que ofrece por un
precio entre 25 y 40 CUC.

"Esta que estoy haciendo ahora es para un cliente que vive cerca de una
red wifi de Etecsa", cuenta Kirenia. "Así podrá pinchar la red y navegar
desde la sala de su casa", asegura, aunque "lo ideal es que no haya
grandes obstáculos en el medio, como edificios o árboles".

En uno de los países con menor penetración de internet del mundo,
alcanzar una señal del servicio Wifi Nauta instalado en algunas plazas y
parques del país se convierte en la obsesión de "los cacharreros" de
antenas, como los llama Kirenia. "Hay gente que vive a varios kilómetros
de una de estas zonas y quiere conectarse, pero aunque las antenas son
buenas no pueden hacer magia, porque la señal muchas veces no es estable
o hay muchos usuarios conectados a la vez", reflexiona.

En la actualidad, la Isla cuenta con 1.006 puntos públicos de navegación
por internet, incluidas 200 zonas wifi de conexión inalámbrica, con un
total de 250.000 usuarios que se conectan diariamente, según recientes
informaciones dadas a conocer por la Empresa de Telecomunicaciones de
Cuba (Etecsa).

El sueño de Kirenia es comprarse un LiteBeam, la última "criatura" para
montar redes inalámbricas que ha entrado al país de manera ilegal y que
se ve como una pequeña parabólica que alcanza hasta 23 dBi. Con un
aparato así cree que podrá "hacer una red poderosa para compartir un
buen volumen de contenido". La muchacha se autodenomina "intranauta".

La llegada de internet a los hogares podría cambiar el panorama de las
redes inalámbricas alternativas. A finales del pasado año el Gobierno
comenzó una prueba de conexión con unos 2.000 usuarios de los consejos
populares Catedral y Plaza Vieja, en La Habana Vieja, pero el cronograma
para extender el acceso todavía no se ha hecho público.

Pero mientras esperan por que la gran telaraña mundial los conecte con
el mundo, Rupert, Kirenia y su hermano Amaury ya están tejiendo hilos
invisibles con sus antenas Yagi, los NanoStation y los LiteBeam.

Source: Redes inalámbricas, la telaraña que envuelve la Isla -
http://www.14ymedio.com/cienciaytecnologia/Redes-inalambricas-telarana-envuelve-Isla_0_2139386046.html

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