viernes, 17 de marzo de 2017

Familias desesperadas sin noticias sobre balseros cubanos de lanchas rápidas

Familias desesperadas sin noticias sobre balseros cubanos de lanchas rápidas
MARIO J. PENTÓN
mpenton@elnuevoherald.com

Una llamada desde Cuba terminó con el sosiego de Yandry Pérez.

Su tía le avisaba a través de la entrecortada comunicación telefónica
desde el norte de Villa Clara, en el centro de Cuba, que hacía dos días
se desconocía el paradero de su madre y de sus dos hermanos pequeños.
Organizado en el más absoluto secreto para facilitar la fuga, medio
centenar de cubanos escaparon el pasado fin de semana en lanchas rápidas
hacia Florida, aún sabiendo que allí ya no serían bienvenidos.

"Durante días esperamos noticias sumidos en total incertidumbre", dice
Pérez, quien hace dos años cruzó siete fronteras internacionales para
acogerse a la política "pies secos, pies mojados", derogada en los
últimos días del mandato del presidente Barack Obama.

"Cuando vimos en las noticias que habían atrapado dos lanchas con
cubanos suspiramos aliviados", agrega.

Su madre, Marlenes Romero León, de 47 años, junto a sus hermanos Yusdiel
y Kevin de 20 y 11 años respectivamente, abordaron la lancha rápida como
última opción para reunirse con el resto de la familia que estaba ya en
Florida. Un proceso de reunificación que habían iniciado unos años antes
se frustró cuando a Romero le fue denegado el visado para viajar a
Estados Unidos a reunirse con el padre de sus hijos.

"En la televisión pude ver a uno de mis hermanos, por eso sé que están
detenidos", dice Pérez, que solo desea saber en qué sitio están sus
familiares para contratar un abogado que pueda ocuparse del caso.

"Creemos que pueden pedir asilo político. En más de una ocasión
arrestaron a mi madre. Ni siquiera la dejaban llegar a la playa para que
no pudiera escaparse de Cuba", agrega.

"Mi hermano es un niño, al menos deberían dejar que nos ocupáramos de
él", dice.

El pasado domingo, una lancha rápida de 40 pies fue interceptada por un
un equipo de operaciones del Departamento de Aduanas y Protección
Fronteriza de Estados Unidos. Tenía más de 30 migrantes a bordo, cinco
de ellos se lanzaron a los manglares para escapar de las autoridades
pero fueron atrapados.

Pocas horas antes fue interceptado un pequeño bote con siete cubanos a
bordo en Blackpoint Park y Marina, en el sur de Miami-Dade. Otra lancha
con 21 migrantes fue detenida en las inmediaciones de Cayo Largo.

"No podemos dar ninguna información sobre el caso ni de los implicados
porque corresponde a una investigación abierta", dijo un funcionario de
la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).

Las autoridades están investigando a los lancheros que transportaron a
los cubanos desde la isla. Si se prueba que son traficantes de personas
podrían enfrentar cargos duramente castigados en Estados Unidos.

Los familiares en Florida dijeron que no sabían si se pagó dinero por el
viaje, pero se sabe que los viajes similares en lanchas rápidas cuestan
miles de dólares, incluso antes del final de la política pies secos,
pies mojados.

Desde que la prensa anunció la llegada de los migrantes cubanos, Julio
Infante, quien reside en Miami, no ha dejado de buscar el paradero de su
suegro, que presuntamente viajó en una de esas embarcaciones.

"He ido a varios lugares pero siempre me dicen que no pueden dar
información. Estamos desesperados porque no sabemos ni siquiera si está
vivo", dice.

El desaparecido es Wilber Hechavarría, tiene 46 años y salió de Las
Tunas, en el oriente de Cuba, el lunes de la semana pasada. Los
familiares se encargaron de llamar a su hija, Yoandra, en Miami, para
que estuviera pendiente de las noticias.

"Quería estar con ella e irse de Cuba. Siempre quiso irse de ese país
porque allí la gente tiene que robar para comer", dice Infante.

"Mi mujer vino desde Guatemala hace un año cruzando fronteras. Llegó
embarazada. Ya tenemos una familia y queríamos que su papá también
estuviera con nosotros", agrega.

Aunque los migrantes conocían el fin de la política de pies secos, pies
mojados se aventuraron a cruzar el Estrecho de Florida confiados en que
encontrarían alguna manera de legalizar su situación posteriormente en
Estados Unidos.

Para Infante, da igual que la política que facilitaba la entrada de los
cubanos a Estados Unidos haya terminado.

"Al final buscaría alguna manera de legalizarse o se quedaría
indocumentado, pero eso siempre será mejor que quedarse en Cuba", comenta.

El abogado de inmigración Wilfredo Allen comenta que en caso de que
balseros cubanos lleguen a territorio norteamericano y no se entreguen a
las autoridades migratorias no solo no tendrán derecho a acogerse a la
Ley de Ajuste Cubano al año de permanecer en el país sino que además
tampoco podrán, ni contrayendo matrimonio con residentes o ciudadanos,
obtener un estatus legal.

"Cuando un balsero o cualquier migrante indocumentado cubano llega a
Estados Unidos está obligado a presentarse ante las autoridades para que
lo procesen. El migrante puede solicitar asilo político si es perseguido
y teme volver a Cuba", dice Allen.

Si su caso es creíble tiene derecho a pelear el asilo ante un juez y, en
caso de que le sea otorgado, podría ajustar luego su situación mediante
la Ley de Ajuste Cubano.

"Si el migrante que entró ilegalmente a Estados Unidos no se presenta a
las autoridades, se queda indocumentado y es muy difícil que pueda
legalizar su estatus posteriormente. Es sujeto a deportación inmediata",
añade.

Siga a Mario J. Pentón en Twitter: @mariojose_cuba

Source: Familias siguen sin noticias sobre balseros de lanchas rápidas |
El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article138957628.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada