viernes, 6 de enero de 2017

Raúl, si esta es la recesión... ¿qué rayos era lo anterior?

Raúl, si esta es la recesión... ¿qué rayos era lo anterior?
Franklin Reyes ASSOCIATED PRESS
ANDRÉS REYNALDO

Llegó enero y Raúl Castro sacó a marchar a un millón (siempre es un
millón, más de un millón, nunca menos de un millón) de obreros,
estudiantes, ex combatientes internacionalistas y, no podían faltar, los
cuentapropistas. Como siempre, el orden de la masa acusa la
obligatoriedad de la cita y su volumen es proporcional a la debilidad
del individuo frente al poder.

A su vez, el desfile militar reafirma la mera función policíaca de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias. Ya lo vimos en la reciente maniobra
Bastión 2016, que debió haber mermado, si no los ánimos de la tropa, por
seguro las reservas de gasolina. (¿Tendrán licencia en The Place para
transmitir algo de Bastión 2016?) Los soldados de Raúl están en plena
capacidad de contener cualquier movimiento de las Damas de Blanco, lo
mismo una protesta en tierra, una conferencia de prensa por aire o una
misa con desembarco anfibio.

Días atrás, en la Asamblea Nacional, Raúl anunció que había recesión. El
castrismo hace escuela por su arbitrariedad nominativa. A los campos de
concentración les llamaron Unidades Militares de Ayuda a la Producción y
a la hambruna Período Especial en Tiempos de Paz. Sin embargo, se
necesita una irrevocable suspensión del sentido de la realidad para no
preguntar: "Raúl, si esto es la recesión, ¿qué c…..era lo anterior?"

La Asamblea también dispuso medidas para evitar el culto a la
personalidad de Fidel. Aquí se alcanza un refinamiento orwelliano: el
culto a la personalidad de Fidel se implementa precisamente como la
prohibición del culto a la personalidad de Fidel. En realidad, lo que ha
hecho Fidel es saltarse las dificultades monumentarias. No veremos al
pueblo derribando sus estatuas. Las palomas no defecarán sobre su gorra.
El óxido no le comerá el agresivo dedo índice con su larga y manicurada
uña. Sobre todo, no quedará expuesto a la incompetencia de los
escultores oficiales. ¡Sudaba frío Fidel al pensar que Kcho le diera una
figura en bronce!

A pesar, era imposible que Fidel pudiera conjurar algunos contratiempos
inmediatos en la construcción de su posteridad. Pienso en un inevitable
poema del espía Antonio Guerrero. (Ya el de Amaury Pérez Vidal se las
trae). Pienso en las cursis y conformistas letras del dúo Buena Fe o, en
caso de que haya presupuesto, la filmación de la película Fidel, con
Jorge Perugorría en el papel protagónico. Nada, Fidel, lo que no te
cobra el odio de los gusanos te lo cobra la mediocridad de tus apologistas.

No hay que desrizar el rizo para apreciar la descomunal magnitud del
culto a la personalidad de Fidel desde los primeros días de la
dictadura. En los sellos, en la moneda, en los textos escolares, en las
calles, en los talleres, en los consultorios de los dentistas, en las
actas parlamentarias, en las oficinas de los interrogadores de la
Seguridad del Estado, la imagen y la palabra de Fidel presiden, oprimen
y corrompen. La imposición física de Fidel, a cargo del policía,
complementada con la imposición espectral de Fidel, a cargo del
propagandista.

Lo admito, Fidel no ha muerto. Vive en la estética cutre del ceremonial.
En la ligereza, en el cinismo, en la mezquina manipulación de las
ruinas. En el miedo que le come la conciencia por igual a los artistas,
a los intelectuales, a los generales y a los que claman "¡Somos Fidel!"
en la Plaza de la Revolución y al otro día se suben a una balsa rumbo a
Miami y en cuanto pueden regresan a Cuba para disfrutar unas vacaciones
en la opresión. En cierto modo, ellos son Fidel. Ese es el problema.

Source: El raulismo y el viejo método de no llamar al hambre por su
nombre | El Nuevo Herald -
http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-reynaldo/article124831904.html

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