lunes, 2 de enero de 2017

Mucha tropa y poco armamento

Mucha tropa y poco armamento
MARCELO HERNÁNDEZ, La Habana | Enero 02, 2017

El desfile miltar de este lunes por el 60 aniversario de la creación de
las Fuerzas Armadas Revolucionarias concluyó sin la tradicional
exhibición de cohetería antiáerea, tanques blindados y artillería
pesada. La parada marcial, presidida por Raúl Castro, priorizó la
exhibición de tropas por encima de cualquier alarde de técnica militar.

Todavía soñolientos tras las festividades de fin de año, muchos
habaneros se despertaron con el ruido de las salvas lanzadas desde la
Plaza de la Revolución. Con esa señal, al filo de las siete de la
mañana, comenzó el primer desfile militar tras la muerte del
expresidente Fidel Castro, en una ciudad paralizada por el cierre de
calles y una gigantesca movilización.

El despliegue de fuerza castrense llega en un momento complicado para la
economía del país. La recién concluida sesión de la Asamblea Nacional ha
confirmado un decrecimiento del PIB del 0,9% y los pronósticos para 2017
tampoco son favorables, un contexto que ha aumentado las críticas de la
población por el despilfarro de la parada militar de este lunes.

"Han tirado la casa por la ventana", se quejaba con las primeras luces
del amanecer Raymundo, un jubilado que recopila latas vacías en las
cercanías del hotel Nacional para venderlas como materia prima y que
considera que "como están los tiempos, mejor ahorrar hasta el último
centavo".

A un poco más de dos kilómetros, desfilaban frente a la tribuna de la
Plaza miles de uniformados en marcha sincronizada, estudiantes de las
escuelas primarias que batían sus pañoletas y trabajadores de diferentes
sectores bajo el lema "Yo soy Fidel".

El resultado fue una peculiar combinación de efectivos y civiles, una
mezcla de desfile militar y marcha popular que duró menos que los años
anteriores, apenas 1 hora y 40 minutos.

Raúl Castro se mantuvo en la tribuna durante todo el ejercicio, rodeado
de los altos cargos del Gobierno, pero dejó el discurso principal a
cargo de Jennifer Bello Martínez presidenta de la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU). La joven, que ha tenido un rápido ascenso dentro
del oficialismo, fue nombrada en diciembre de 2015 miembro del Consejo
de Estado.

"Nadie podrá hacernos olvidar nuestra historia, ni los símbolos de
resistencia de este pueblo", arengó Bello desde la tribuna. Aludía así a
las palabras pronunciadas por Barack Obama durante su discurso en el
Gran Teatro de La Habana, en marzo pasado, cuando el mandatario
estadounidense aseguró conocer la historia del largo diferendo entre los
Gobiernos de Cuba y EE UU pero se negó a quedar "atrapado" por ella.

Quienes esperaban que en este desfile Castro hiciera alarde de su
parafernalia militar debieron conformarse con algunos AK-47 modernizados
y los fusiles con mirillas telescópicas para los francotiradores de
Tropas Especiales. Fuera de eso, el Ejército cubano apenas enseñó su
armamento.

Lejos quedan los tiempos en que el país podía permitirse, gracias al
suministro gratuito de la Unión Soviética, unas fuerzas armadas de las
mejor dotadas entre los países de América Latina. Las grandes campañas
militares en África también quedaron en el pasado y la situación
económica de la Isla apenas permite sostener el mantenimiento de los
obsoletos medios de combate.

No obstante, todavía Cuba sigue gastando grandes recursos en sostener el
aparato militar. Al cierre de 2016, la Isla ocupaba el puesto 79 en la
lista de potencias militares según el sitio Global Firepower, una
privilegiada posición en el contexto latinoamericano, donde sólo la
superan países con mucha mayor población y recursos, como Brasil, México
o Argentina.

En ausencia de un armamento renovado, el oficialismo ha aumentado los
grados del discurso ideológico en el último medio año. Una vuelta de
tuerca que se ha hecho más pronunciada tras la elección de Donald Trump
como presidente de Estados Unidos y la reciente muerte de Fidel Castro.

Las generaciones más jóvenes son el blanco fundamental de esa ofensiva.

La hija de Damaris, de 38 años, es estudiante de quinto grado en la
barriada de Las Timba y resultó elegida para formar parte de los
pioneros que rodearon a la réplica del yate Granma. "Tuvo que ir a los
tres ensayos a finales de diciembre y hoy es la cuarta vez que está en
la Plaza para esta actividad", cuenta la mujer.

La participación de la niña en el desfile ha traído algunos
encontronazos en la familia. La madre no quería que fuera, pero no desea
que una inasistencia la "señale desde tan temprano". Reconoce, no
obstante, que su abuelo está muy orgulloso de que la eligieran para la
demostración.

Al terminar de pasar frente a la tribuna, los niños apuraron el paso y
siguieron hasta una escuela en la calle Ayestarán. Allí les repartieron
una merienda con refresco, pan con perro caliente y algunas golosinas
que los reavivó después de una larga madrugada en vela. "Ahora nos vamos
a acostar porque estamos muertas", confiesa Damaris.

Source: Mucha tropa y poco armamento -
http://www.14ymedio.com/nacional/Mucha-tropa-armamento_0_2138186168.html

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