miércoles, 11 de enero de 2017

Glosas ingenuas en torno a dos monedas falsas

Glosas ingenuas en torno a dos monedas falsas
MIRIAM CELAYA, La Habana | Enero 11, 2017

No es común, en medio de la grisura y las cataratas de efemérides que
constituyen el grueso de la prensa oficial, encontrar un trabajo
periodístico que pone a la luz –aunque sea parcialmente– los obstáculos
que se derivan de uno de los más peliagudos problemas de la economía
cubana: la doble moneda.

Un reportaje publicado este domingo en el periódico Juventud Rebelde
realizaba un balance sobre los resultados de las ventas en las dos
monedas nacionales (CUP y CUC) en las llamadas shoppings en el cual se
hace patente que casi tres años después del inicio de este "experimento"
las ventajas resultantes se reducen casi exclusivamente a la
simplificación del trámite cambiario.

Llevado a términos más comprensibles, la mejoría consiste en que ya los
interesados en comprar en las tiendas recaudadoras de divisas que solo
cuentan con moneda corriente (CUP) no están obligados a realizar la
transacción de su dinero a CUC en las casas de cambio (Cadeca), con las
consiguientes molestias de colas, pérdidas de tiempo y, a veces, el
traslado desde lugares distantes, sino que pueden realizar su compra con
CUP.

Otra ventaja que, sin adentrarse en detalles sórdidos, mencionan los
reporteros, es que con el uso indistinto de ambas monedas se "ha
restringido a la mínima expresión el mercado ilegal de divisas". En la
práctica esto no significa que el mercado cambiario subterráneo haya
desaparecido o se haya debilitado –como parece insinuarse en el texto–
sino que las transacciones ilegales siguen gozando de excelente salud en
recintos cerrados, como bien saben aquellos que venden sus propiedades
con intenciones de emigrar, llevando consigo algún capital en moneda
dura y acuden a esta vía para hacer la correspondiente transacción.

En contraposición con las dos modestas mejoras mencionadas, el reportaje
enumera un rosario de dificultades, entre las que destacan los errores
derivados de la no capacitación del personal para operar con las dos
monedas, lo que ha provocado numerosas fallas; la inestabilidad de la
fuerza de trabajo especializada y el "poco dominio" en el "tratamiento
contable de la dualidad monetaria"; o la "insuficiente capacidad en las
cajas fuertes y cajas registradoras" para custodiar el efectivo en las
dependencias comerciales. Otros problemas son la inexistencia de un
sistema automatizado para registrar las operaciones con el nuevo
instrumento de pago, lo que supone "errores contables" o las
"diferencias en el cuadre diario por errores en la operatividad de las
cajas registradoras", entre otras limitaciones no atribuibles a las
cadenas de comercio y que se relacionan con las sempiternas estrategias
gubernamentales de improvisación y emergencias efectistas para paliar
males profundos y de vieja data.

Un problema recurrente que se afronta es la inconformidad de los
clientes que pagan en CUP y reciben el vuelto solo en CUC. Resulta
perenne la insuficiencia de moneda fraccionaria en las shoppings, de
manera que muchas veces el cliente no recibe su vuelto completo, lo que
redunda en perjuicio de su bolsillo y en beneficio del empleado
encargado de cobrar en la caja, que al final del día se apropia de ese
remanente. Este inconveniente se agrava al aumentar la demanda de menudo
en CUC debido a que estas devoluciones al cliente que paga en CUP son
obligatoriamente en divisas.

Entre los puntos más interesantes, aunque apenas mencionado
tangencialmente en el reportaje, está el criterio de un entrevistado que
se queja de la confusión creada por la compra-venta en dos monedas,
especialmente por la tasa de ganancia que aplican las tiendas (1 CUC
equivale a 25 CUP), mientras que el cambio de 1 CUC en las Cadeca
equivale a 24 CUP.

Las tiendas van más allá de su función como entidades comerciales al
realizar una operación bancaria o intermediación monetaria que
legalmente correspondería al Banco Nacional, una distorsión propia de un
sistema donde la economía en bancarrota no puede ofrecer un verdadero
soporte financiero a la moneda, por lo cual el dinero no tiene un valor
real. Por otra parte, existe una sola entidad, el
Estado-Partido-Gobierno, como único administrador y propietario de todo,
desde la Banca hasta las cadenas comerciales y la mayoría de los
servicios, de manera que la moneda tiene una función prácticamente
simbólica y solo opera dentro del territorio nacional.

Ya que de deformación monetaria se trata, el reflejo más palpable de la
ambivalencia que porta una moneda tan ficticia como el CUC es la
caprichosa diferencia de valor que adquiere en el uso popular, según se
trate de moneda entera o fraccionaria. En el mercado informal la moneda
fraccionaria pierde valor.

Esta aberración se manifiesta en cada transacción informal, como por
ejemplo, en el caso de lo que abona el pasajero de un taxi botero
(sector privado) cuando paga por el servicio: si el tramo cubierto
cuesta 10 pesos (CUP) y el pasajero paga con un CUC, seguramente
recibirá 14 pesos (CUP) como vuelto; es decir, el equivalente del CUC a
razón de 24 pesos corrientes (CUP), que es el mismo valor de compra que
impone la Cadeca. Sin embargo, si ese mismo pasajero paga el servicio
con moneda fraccionaria de CUC (digamos, 50 centavos), lo más habitual
es que no obtenga vuelto alguno, cuando supuestamente el chofer debería
devolverle 2 pesos (CUP). Misteriosamente parece existir una ley no
escrita donde el uso del CUC en moneda fraccionaria lo coloca en el
mercado informal en una equivalencia de 20 pesos en CUP.

Lo mismo ocurre si la compra que se realiza es por valor de 1 peso CUP
(informalmente, 5 centavos CUC), como es el caso de una bolsa de
plástico o un periódico, comprados a los vendedores callejeros, por lo
general ancianos jubilados que buscan redondear así sus magros ingresos.

Otro tema notorio que se menciona es el de los elevados precios de los
productos de las tiendas, que se hacen más evidentes cuando el pago es
en CUP. Obviamente, la utilización del CUP en las redes comerciales y de
servicios pone de relieve la enorme inflación que se ha entronizado en
la Isla y que de cierta manera se lograba enmascarar cuando la
compra-venta se verificaba únicamente en CUC. No causa el mismo efecto
psicológico comprar una bolsa de leche en polvo en 5,65 pesos CUC que en
141,25 pesos CUP, que es el 35,3% de un salario medio cubano (400 pesos
CUP). Además, en Cuba se habla de "altos precios" cuando en realidad
correspondería hablar de devaluación de la moneda CUP y de los bajos
salarios de los trabajadores, que deprimen hasta niveles mínimos la
capacidad de consumo del cubano promedio.

Otros muchos puntos colaterales del reportaje merecerían ser comentados,
como es el caso de la negativa de la mayoría de las cadenas comerciales
a ofrecer declaraciones a la prensa oficial –un formidable escollo que
constituye el pan diario de la prensa independiente cuando pretende
interpelar a funcionarios o instituciones oficiales, o cubrir eventos
supuestamente públicos–, y la alusión de los reporteros a la función
informativa, cultural, social y cívica que debe cumplir la prensa. Pero
no se puede abarcar en un texto la totalidad de los debates que permiten
estos temas.

Pese a todo, con sus aciertos y sus evasivas, el artículo de Juventud
Rebelde tiene el mérito de sacar al menos la punta del iceberg de
algunos de los más graves entuertos que exhibe la economía cubana, e
implícitamente apuntar a la necesidad urgente de poner fin a la dualidad
monetaria, una cuestión espinosa que –inexplicablemente– no estuvo en la
agenda de las sesiones de la Asamblea Nacional de diciembre último.

No están todos los problemas, ni sus soluciones. El villano sigue oculto
tras un ejército de chivos expiatorios y funcionarios de poca monta.
Pero no por ello hay que desdeñar el esfuerzo de quienes, desde el
monopolio de prensa de la dictadura, se esfuerzan por tirar de la
cadena, aun cuando le sigan temiendo al mono.

Source: Glosas ingenuas en torno a dos monedas falsas -
http://www.14ymedio.com/opinion/Glosas-ingenuas-torno-monedas-falsas_0_2143585626.html

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