jueves, 22 de diciembre de 2016

Para que los sordos sean menos sordos

Para que los sordos sean menos sordos
¿Cuánto hace el gobierno cubano por ayudar a sus minusválidos?
Miércoles, diciembre 21, 2016 | Gladys Linares

LA HABANA, Cuba.- En el programa "Universidad para todos" comenzó a
impartirse hace varias semanas, por iniciativa de la periodista Dayamí
Toledano, un curso de Lengua de Señas. Este curso amplía las
posibilidades para la inclusión social de sordos e hipoacúsicos, a la
vez que es un paso de avance para acabar con las barreras comunicativas
entre sordos y oyentes. Sin embargo, estas teleclases (lunes y jueves,
8:00 a.m.) podrían beneficiarse con más retransmisiones adicionales a
las programadas (sábados a mediodía).

Con esta inquietud llamé a la Dirección Nacional de la ANSOC (Asociación
Nacional de Sordos de Cuba). Les sugerí otra retransmisión, por ejemplo,
en el horario de la tarde de entresemanas o en horario nocturno para que
así más personas (por ejemplo, quienes trabajan a esa hora) participaran
en el curso. Para mi sorpresa, mi interlocutora exclamó: "¡Usted no sabe
el trabajo que nos costó conseguir ese espacio!".

Las personas sordas e hipoacúsicas aprenden la lengua de señas, además
de a leer y escribir, en escuelas especiales. Pero si la comunidad
oyente no conoce al menos las señas más empleadas, ¿cómo podemos
comunicarnos? Es vital por eso que estas clases estén al alcance de la
mayor cantidad posible de personas. Cabe añadir que no son pocos los
oyentes interesados en ello.

Según los medios, en aras de la inserción social de los discapacitados
el gobierno cubano promueve distintas actividades. Sería bueno que una
de ellas fuera incluir un intérprete de lengua de señas en más programas
de la televisión —que en definitiva es propiedad del gobierno—. Podría
ser en documentales, musicales, y el noticiero nacional. Otra opción
sería el subtitulaje, así estarían menos aisladas estas personas a
quienes la vida les impuso una limitación, pero que son por lo demás
normales.

Hace algunos años, en 2003, en Cuba se inauguró la telefonía pública
para sordos e hipoacúsicos. Una de sus grandes dificultades era que
había muy pocos teléfonos, además, el proceso de las llamadas era
engorroso, pues debían contar con un intérprete de lengua de señas
(puente) para transmitir lo que decía el interlocutor. Esta "bondad" de
la revolución tuvo muy poca aceptación entre los clientes sordos.

Pero lo que sí revolucionó el mundo de los sordos e hipoacúsicos fueron
los celulares. Para ellos se acabó la falta de comunicación, y no
necesitaban un puente para hablar. Fue tan notorio el beneficio que
trajeron los celulares que algunos sordos se aventuraron en el mundo del
negocio. Mi vecina Teresita Montero, por ejemplo, es hipoacúsica, y
vende ropa y cosméticos a domicilio. Se los traen de México. Todas las
ventas las coordina a través del móvil, y al parecer le va bien.

Luis López es sordo. Aprendió con su padre a reparar refrigeradores y
aires acondicionados. Al morir aquel, las limitaciones para comunicarse
le dificultaban conseguir encargos, pues aunque sabe lengua de señas, la
mayoría de los posibles clientes no. Ahora tiene un celular con el que
logra comunicarse. No obstante, afirma que si más oyentes supieran
lengua de señas, sería mucho mejor.

La ANSOC es la organización que nuclea a más de 26 000 sordos en todo el
país, y además la única permitida por el gobierno, ya que responde a sus
intereses. Es bueno señalar que esta cifra no representa la totalidad de
sordos de hipoacúsicos existentes en Cuba.

Source: Para que los sordos sean menos sordos | Cubanet -
https://www.cubanet.org/mas-noticias/para-que-los-sordos-sean-menos-sordos/

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