domingo, 18 de diciembre de 2016

El miedo como instrumento de defensa

El miedo como instrumento de defensa
13 diciembre, 2016 7:40 pm por Julio Antonio Rojas Portal Vistas: 6
La Lisa, La Habana, Julio A. Rojas, (PD) El miedo es un engranaje
preventivo semejante a los anticuerpos en los seres vivos.

Por axioma, el temor nos impulsa a que nuestros recursos defensivos, en
un momento dado, se reviertan y se muestren agresivos. Surgido en un
punto de nuestras neuronas a modo de estallido propulsor, el miedo rige
nuestros impulsos en circunstancias específicas.

Me contó un familiar entrado en edad, una experiencia que tuvo siendo
niño, a finales de la década del 40, cuando asistía a una escuela
privada de verano.

Algunos maestros abrían estas en sus domicilios para ir entrenando a los
futuros nuevos alumnos del período escolar.

En este caso eran dos hermanas, con conocimientos académicos, quienes
impartían las enseñanzas en una de estas escuelas caseras.

Una de ellas, la de más edad, resultaba ser excesivamente severa en
corregir el comportamiento de los pequeños. Era cruel en sus
amonestaciones. Los bastonazos y bofetadas más la intimidación, eran
frecuentes en su manera de educar.

Por aquellos tiempos, esa actitud de ciertos educadores era totalmente
permitida a la hora de impartir clases; y las instituciones
educacionales del país y los padres toleraban aquellos maltratos y en
ocasiones hasta los extendían de su mano si el chico o la chica, a pesar
de llegar a la casa con moretones, no obtenían buenos resultados escolares.

Siempre tenían la razón los maestros. Por tanto, tenían luz verde para
los castigos.

Una chica, poco sagaz para el aprendizaje e hija de padres que veían a
los maestros como seres superiores en la escala humana, resultaba ser la
que llevaba la peor parte de los castigos que pesaban sobre todo el
resto de sus condiscípulos. Cualquiera de los otros alumnos que
intentara ayudarla, sabía que correría igual suerte, o acaso peor.

Una mañana, harta la alumna, por salirse de algún modo de los castigos,
se impuso a la maestra y saltó sobre ella como una tigresa, increpándola
con alaridos que denotaban el clímax de angustia y desesperación
ocasionado por los atropellos. Arañó, pateó y tiró de las greñas de la
mujer. Ni ella ni su hermana podían detenerla. Finalmente, la profesora
huyó y se refugió en uno de los cuartos de la casa.

Ese día, el estallido de aquella niña, al parecer tan frágil y
vulnerable, decidió al resto de los alumnos que sufrían abusos igual que
ella, a no tolerar ni uno más de los castigos en todo lo que duraría el
curso de veraneo.

Desde entonces, la maestra fue más paciente y hasta amorosa con los
niños, los cuales mejoraron en su aprendizaje.

Este ejemplo revela hasta dónde el presupuesto del miedo, por muy
enajenante y contraproducente que sea en cuanto a inhabilitarnos de
independencia y capacidad de respuestas, convierte al indefenso en una
especie de fiera acorralada.

El miedo tiene dos vertientes interrelacionadas: la ofensiva y la
defensiva. Tanto uno como otro esconden una peligrosa bestialidad homogénea.

El asunto estriba en la complejidad de cómo se manifiesta la conducta
del grupo tribal, de cuya supervivencia dependa de los recursos que
necesite para perpetuarse.

Y desde la primera infancia, la necesidad por el oportunismo ante el
deseo, establece formas de impulsos irracionales del instinto, que
llegan a ser pedestres en la manifestación de las especies.

Agresión, miedo y defensa serían las tres reglas de oro que han hecho,
en el caso de la humanidad, llegar al punto en que nos encontramos hoy,
en busca de la estabilidad y exhaustiva defensa de nuestros derechos al
bienestar, universalmente reconocidos.
julioantonio.rojasportal@gmail.com; Julio A. Rojas

Source: El miedo como instrumento de defensa | Primavera Digital -
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