jueves, 26 de agosto de 2010

Castro deja salir de Cuba al hijo rebelde del comandante Almeida

Castro deja salir de Cuba al hijo rebelde del comandante Almeida

El hijo del número tres del régimen, en huelga de hambre desde el 15 de
junio, recurrió a la mediación del cardenal Ortega
CARMEN MUÑOZ / MADRID
Día 25/08/2010 - 19.57h

Juan Juan Almeida, el hijo rebelde del desaparecido número tres del
régimen castrista, en huelga de hambre desde el 15 de junio, ha logrado
que Raúl Castro le permita salir de su propio país para recibir
tratamiento médico y reencontrarse con su familia. Hace una semana
Almeida García entregó una carta en el Arzobispado de La Habana para
pedir la mediación del cardenal Jaime Ortega, quien en junio logró el
compromiso del menor de los Castro de liberar a 52 presos de conciencia.
ABC


Brenda Almeida, otra de las hijas del vicepresidente Juan Almeida
Bosque, consideró este miércoles «determinantes» las gestiones del
cardenal Ortega para que su hermano consiguiera el permiso de salida de
Cuba. Nada más recibir la llamada del portavoz del Arzobispado de La
Habana, Orlando Márquez, el lunes por la noche, Almeida abandonó una
protesta que podía haber sido nefasta para la enfermedad reumática
degenerativa que padece desde 1985. Papas rellenas, pollo y plátano
maduro frito fue el menú de su primera comida después de más de dos
meses de ayuno, según explicó Juan Juan Almeida a ABC.
El portavoz del Arzobispado le comunicó que las autoridades cubanas le
habían autorizado a viajar a México y no a Estados Unidos, por lo que si
quería ir a Miami para reunirse con su esposa e hija y recibir
tratamiento médico gratuito en Los Ángeles, debía hacer escala en el
país iberoamericano. Mientras realizaba los últimos trámites
migratorios, su hermana Brenda señaló que a las cuatro de la tarde de
este miércoles, hora cubana, Juan Juan tenía previsto viajar a México
para reunirse con su mujer en Cancún. Desde el Caribe mexicano el
matrimonio volará a Miami.

La condición del régimen

El primer hijo varón del comandante Almeida, que desde 2003 reclamaba el
permiso de salida y lleva una década sin recibir tratamiento médico,
estaba eufórico. «Feliz es la palabra, aunque trataron de aguarme la
fiesta con la frase de "viste, porque obedeciste tienes el permiso"»,
asegura. Cinco horas antes de abandonar la isla, con la condición de
poder regresar a su país, porque insiste en que no quiere convertirse en
un refugiado político, tuvo palabras de agradecimiento para la Iglesia
católica cubana «y hasta para el Gobierno, que comprendió que en la vida
no todo es fuerza sino que también hay amor, comprensión, solidaridad».
«Feliz es la palabra, aunque trataron de aguarme la fiesta con la frase
de "viste, porque obedeciste tienes el permiso"», asegura
Después de entrar y salir de Cuba libremente durante años como
privilegiado hijo de un miembro de la cúpula castrista, ha vivido en
carne propia lo que les ocurre a miles de compatriotas que quieren salir
de la isla en circunstancias dramáticas. Su hija también envió una carta
al Vaticano para solicitar que la jerarquía cubana intercediese por él
en los contactos que mantiene con el presidente Raúl Castro. «¿Cómo
puede alguien actuar a capricho personal y empecinarse en no dejar salir
a una persona que no sólo conoció desde que nació, sino que es el hijo
de uno de sus mejores amigos?», se preguntaba Indira Almeida, de 25
años, que vive con su madre en Miami.
Juan Juan tiene la clave. Aunque no se considera ni disidente ni
patriota, sino una persona «plural», se había distanciado de su padre
antes de su muerte hace casi un año, cuando fue experimentando las
incongruencias del régimen comunista. No obstante, cree que el detonante
ha sido su libro, «Memorias de un guerrillero cubano desconocido», en el
que relata con mucho humor una vida llena de privilegios y la posterior
caída en desgracia. Raúl Castro sabe que Juan Juan Almeida guarda en su
memoria «cosas de fondo muy sucias y personales que afectan a las dos
familias».

Un apellido privilegiado

El 2 de diciembre de 1965, en el noveno aniversario del desembarco del
«Granma», el propio Fidel Castro anunció el nacimiento de Juan Juan
durante uno de sus largos discursos conmemorativos. Dos décadas después,
mientras estudiaba en una escuela de la KGB, tuvo que regresar a Cuba al
dar la cara la espondilitis anquilosante, una enfermedad reumática
degenerativa que endurece progresivamente las articulaciones. En La
Habana se licenció en ciencias penales.
Hasta 2003 trabajó en una empresa francesa dedicada a la importación y
exportación. Almeida García reconoce que hasta ese año llevó una vida
«bastante holgada, viajaba sin permiso de salida y tenía acceso a
lugares de diversión impensables para el resto de los cubanos». Admite
también que su apellido «facilitó el recorrido» para recibir tratamiento
médico en el exterior, algo que Cuba no le podía ofrecer.
A partir de 2003 el hijo del comandante Almeida, fallecido hace casi un
año, dejó de recibir los mimos del régimen y empezó a sufrir la tortura
de sus interrogatorios y detenciones. Y se ganó el respeto de parte la
disidencia.

http://www.abc.es/20100825/internacional/cuba-almeida-201008251759.html

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